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EDITORIAL

Unas medidas económicas para hipotecar a Rajoy

Se trata de permitir al gobierno comprar tiempo para no perjudicar las expectativas electorales de un voluntarioso Rubalcaba y, sobre todo, de provocar serias dificultades al que surja de las elecciones de finales de este mes de noviembre

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Como ha venido ocurriendo con insistencia machacona desde que el Gobierno reconoció la existencia de la crisis, las medidas aprobadas por el consejo de ministros de este viernes tampoco van a ofrecer ninguna solución real a los graves problemas que padece nuestra economía. Se trata lisa y llanamente de permitir al Gobierno comprar tiempo para no perjudicar las expectativas electorales de un voluntarioso Rubalcaba y, sobre todo, de provocar serias dificultades al nuevo Ejecutivo surgido de las elecciones de finales de este mes de noviembre que, previsiblemente y a tenor de lo ocurrido en las pasadas autonómicas y municipales, corresponderá formar al Partido Popular.

Los dos grandes ejes que vertebran este supuesto paquete de medidas económicas destinado a paliar los efectos de la crisis es el adelanto en la recaudación del impuesto de sociedades y la reducción del tipo impositivo del IVA que grava la compra de vivienda.

En el primer caso, y esto resulta más que obvio, la intención no es beneficiar a las grandes empresas para estimular la creación de empleo, sino sencillamente adelantar la recaudación fiscal correspondiente al año 2012 de forma que Zapatero disponga de más dinero para gastar en las postrimerías de su mandato, disminuyendo paralelamente el volumen de deuda pública que de otra forma tendría que emitir con el riesgo que ello conlleva dada la situación de los mercados internacionales y la confianza que despierta el ejecutivo español fuera de nuestras fronteras.

La rebaja temporal del IVA aplicable a las transacciones inmobiliarias persigue un objetivo parecido. Lejos de reactivar el sector de la construcción como ha afirmado el ministro de Fomento faltando a la verdad, una rebaja fiscal de una duración de tan sólo cuatro meses permitirá, y eso en el mejor de los casos, que los bancos puedan colocar en el mercado una parte de las viviendas embargadas por impagos de hipoteca. Salvo que el señor ministro demuestre que de aquí al 31 de diciembre se puede redactar un proyecto, obtener los permisos pertinentes, ejecutar la obra y realizar la venta de las viviendas construidas, es evidente que ningún empresario del sector va a emprender nuevas edificaciones en función de una medida que en nada le va a beneficiar ni a él ni a sus futuros clientes.

Eso sí, aunque esta reducción en el IVA no supone una rebaja en el precio final tan grande como para provocar ninguna decisión de compra nueva, lo que es seguro es que quienes ya están pensando en adquirir una vivienda adelantarán sus planes. De modo que se comprará más durante los últimos meses de Zapatero y menos durante los primeros del próximo Ejecutivo.

En la línea habitual de Zapatero, las decisiones adoptadas en el último consejo de Ministros sólo van a permitir que el Gobierno maquille ligeramente la ruina que ha provocado con su inacción culpable para evitar, en la medida de lo posible, otra crisis de deuda soberana que podría acabar con expectativas electorales del sucesor Rubalcaba, ya de por sí bastante exiguas. Si además se limita duramente el margen de maniobra de un Mariano Rajoy, llamado a suceder a los socialistas en el poder, la tentación es demasiado poderosa. Especialmente para un gobernante sin escrúpulos como el actual inquilino de La Moncloa.


 

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