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Domingo Soriano

El coronavirus y la política española: un fracaso en cinco tuits

La dimisión de Emilio Bouza es sólo el último episodio de una gestión nefasta, en la han 'colaborado' administraciones de todos los colores.

Domingo Soriano
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La dimisión de Emilio Bouza es sólo el último episodio de una gestión nefasta, en la han 'colaborado' administraciones de todos los colores.
Reunión, el pasado lunes, del vicepresidente de Madrid, Ignacio Aguado, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y los ministros de Sanidad y Política Territorial, Salvador Illa y Carolina Darias. | EFE

Ha sido un fracaso en toda regla. De los líderes y de los ciudadanos que les eligieron. La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto todas las carencias de la política española: falta de liderazgo, de competencia, de capacidad de gestión, sectarismo… Y los resultados están ahí, en el terreno sanitario y en el económico, pero también en el institucional.

No hay más que ver lo ocurrido esta última semana entre el Gobierno central y el de la Comunidad de Madrid, con la dimisión de la persona a la que habían encargado la misión de coordinar e informar sobre la evolución de la epidemia y sobre los acuerdos del grupo de trabajo conjunto entre ambas administraciones. El miércoles 23, el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Salud convocan a un experto y le piden que sea el portavoz del consejo científico-técnico que iban a crear ambos gobiernos para enfrentarse a la epidemia; el sábado 26, Emilio Bouza dimite y lo explica así:

Recordarán que ustedes me afirmaron su voluntad de concordia política y su impulso para trabajar unidos para buscar una solución al problema.

Creí en lo que se prometía y, tras unas horas de reflexión, acepté, al percibir la demanda como una obligación y como un deber para mi comunidad y mi nación.

Las circunstancias que he presenciado en los dos días siguientes, junto con la contemplación de las ruedas de prensa simultáneas del viernes 25, me obligan a renunciar y a declinar el ofrecimiento.

O lo que es lo mismo: un experto de prestigio se marcha en 48-72 horas porque los políticos no han podido aguantar ni tres días antes de romper la promesa que le hicieron de cooperar con honestidad en algo tan grave como la lucha contra una epidemia que se ha cobrado más de 50.000 vidas en nuestro país. Por supuesto, ahora unos y otros se culpan de haber llevado al límite a Bouza y de obligarle a dimitir.

Como ahora todo se juega a golpe de tuit, como si la política consistiera en la capacidad de ser ingenioso en 280 caracteres (y una foto llamativa para completar el golpe), también es posible hacer un resumen de los últimos seis meses sólo con los mensajes de esta red social. Los siguientes son sólo cinco ejemplos del Gobierno y de los cuatro grandes partidos nacionales PSOE-PP-Cs-VOX (mi intención era incluir también a Podemos, pero no sido capaz de soportar sus redes sociales y al final he decidido evitarme ese trago).

No ha sido necesario escarbar mucho, son ejemplos de la última semana. Están dedicados a cuestiones que ni siquiera son las más graves. Algunas pueden parecer anecdóticas viendo lo que sucede, pero que reflejan de manera muy significativa la manera de pensar de los políticos españoles.

Por supuesto, esto no quiere decir que haya que mantener esa falsa equidistancia que todo lo iguala. Ni todos se han comportado igual ni las culpas se pueden repartir otorgando el mismo porcentaje entre quien controla el Gobierno y quien está en la oposición. Ahí cada uno tendrá su opinión. Por ahora nos quedamos con lo que ellos mismos quieren que se sepa y lo que sus responsables de comunicación creen que sus votantes quieren leer.

La política y Twitter

1. Seis meses después… nos estamos coordinando

Podría parecer una broma, pero no lo es. El PSOE celebra que el ministro de Sanidad y la Comunidad de Madrid “refuerzan los mecanismos de coordinación” el día 22 de septiembre. Más de seis meses después del comienzo del Estado de Alarma, parece que hay que aplaudir que se ponga en marcha un grupo de expertos conjunto entre el Gobierno central y el autonómico (aunque ahora, tras la dimisión de Bouza, no está claro qué queda de dicho comité).

En esa pelea que todos los países del mundo están luchando contra la epidemia, la sensación primera en España es que vamos tarde siempre. En marzo y en la segunda ola, en las comunidades que van bien y en las que van mal, en la organización de la vuelta a clase y las normas para volver a trabajar tras el confinamiento. El virus nos saca ventaja y nosotros vamos a remolque. Los que tengan más de 40-45 años recordarán que en la década de los 80 se emitía en TVE un programa de divulgación médica llamado Más vale prevenir y presentado por Ramón Sánchez-Ocaña. Era muy popular, pero nuestros políticos no debían verlo.

2. “Pido a los ciudadanos que eviten situaciones de riesgo”… como ésta

Primera imagen, aparece Juan Manuel Moreno Bonilla, en lo que parece una sala de reuniones, rodeado de tres personas (intuimos que parte de su equipo, pero no se les ve bien por la mascarilla). Luego llega la rueda de prensa, en la misma sala, y en ella, el presidente de la Junta de Andalucía, ya sin mascarilla, aunque nos imaginamos que los periodistas están ahí, al otro lado de las cámaras, pide la colaboración de los ciudadanos “para evitar situaciones de riesgo” y “cumplir cada día las normas” que nos ayuden a contener la segunda ola.

No sabe uno por dónde empezar. Lo que deberían decir nuestros los políticos es:

  • “Evite los lugares cerrados y reunirse con no convivientes.
  • En el caso de que sea absolutamente imprescindible una reunión: intente que sea en el exterior. Un despacho o una sala de juntas deberían ser la última opción, siempre por detrás de un patio, terraza o jardín cuando sea posible.
  • Si la reunión se produce en un lugar cerrado, intente que sea lo más corta posible, mantenga la distancia de seguridad y, por supuesto, póngase la mascarilla.
  • Pero éste es el último recurso. Recuerde, el objetivo debería ser que la mascarilla no hiciera falta… ¡porque no nos hemos reunido o lo hemos hecho por videoconferencia o en un jardín!”.

El pasado lunes, día del tuit, la previsión del tiempo en Sevilla apuntaba a unas máximas de 29-30 grados y poco viento (si es que el presidente de la Junta estaba allí, porque por las imágenes no se puede saber; aunque la predicción era similar en toda la región). Un día agradable, de esos que tan habituales son en el otoño andaluz. ¿Tan complicado era lanzar un mensaje, mucho más contundente con una imagen que con mil palabras, y tener la reunión y la rueda de prensa en el exterior del edificio?

Moreno Bonilla no es el único que habla de situaciones de riesgo… desde una situación de riesgo. El pasado 2 de septiembre, Pedro Sánchez y Pablo Casado se reunían en La Moncloa. Todos hemos visto las fotos de los dos líderes, con mascarilla, saludándose con el codo. Aquel día también hacía una temperatura fantástica en Madrid. Si realmente querían lanzar un mensaje, lo tenían fácil: reunión en los jardines de Moncloa (y parece que hay espacio suficiente) y separación de 4-5 metros entre cada uno (se puede hablar sin problemas a esa distancia). En un momento dado, hasta podrían haberse quitado las mascarillas como diciendo “Si quieres ver a los tuyos y hablar con ellos: aire libre y distancia. En esas circunstancias, incluso puedes obviar la mascarilla si te sientes más cómodo”.

Menos codos, menos gel (que sí, que también hacen algo, pero muy poco)… y más aire libre y ventilación. Es lo único que deberían decirnos y es lo único que no nos dicen, ni con palabras ni en imágenes.

3. “No lleves a los niños en coche al colegio… pero aquí tienes, hidrogel”

El nivel de marcianismo sube. En este caso es Ciudadanos, pero no parece que al resto de partidos les molesten especialmente estas medidas (de hecho, algunos, como Podemos, piden ir mucho más allá).

Situémonos en el contexto, con un relato sin opinión, reflejando sólo aquellos hechos en los que más o menos todos estamos de acuerdo:

  • Madrid está sufriendo un fuerte repunte de contagios
  • Los expertos nos han dicho que evitemos los “espacios cerrados, con poca ventilación y aglomeraciones”
  • No está claro el papel del transporte público. Hay quienes dicen que puede ser un lugar muy peligroso para la transmisión del virus. Aquí, por ejemplo, Isabel Sola, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, dice en una entrevista en la SER: “Además de la mascarilla la distancia es necesaria, al igual que estar en espacios ventilados. Las horas punta en los transportes públicos podrían ser un punto crítico para los contagios”
  • Hay otros expertos que creen que debido a las condiciones del transporte público (la mayoría de los pasajeros va en silencio y con mascarilla, la estancia en el vagón o autobús suele ser de unos minutos, etc…) quizás no sea tan grave.
  • Pero nadie lo descarta y los estudios e informes publicados en todo el mundo nos alertan en contra de los espacios cerrados y mal ventilados.
  • El medio de transporte más seguro es el vehículo particular (bueno, e ir andando)

Pues bien, en este contexto, ¿qué hace Ciudadanos? (por cierto, el partido que se vendía a sí mismo como el de los gestores, los técnicos y las soluciones prácticas y no ideologizadas): “activar la semana del Kiss@Go” en la que se cierran las cercanías de los colegios a los coches, seguir con los planes de ampliación del carril bus, mantener la misma política en la Zona SER y en los aparcamientos públicos, no tocar Madrid Central, etc… Es decir ¡le complicamos la vida a los conductores! ¡Y ni una sola medida de apoyo al coche particular para intentar reducir las aglomeraciones en el transporte público en hora punta! Algo que, por cierto, sería perfectamente compatible con ampliación de la flota de autobuses y metro; y algo que beneficiaría tanto a los que cambiasen el metro por su coche como a los que siguieran yendo en un transporte público algo menos lleno.

Eso sí, Ángel Garrido anuncia orgulloso que han instalado 50 dispensadores de hidrogel en estaciones de metro. ¡Estamos salvados!

Y estamos, por supuesto, libres de contaminación: porque recuerden, el covid-19 sigue siendo un tema menor, y lo importante es la contaminación en Madrid (que alguien ha decidido que es una ciudad irrespirable) y la lucha contra el cambio climático. Eso sí que es una verdadera emergencia y debe ser nuestra prioridad número 1. No es ironía… es lo que nuestros políticos están haciendo y predicando.

4. La obsesión con los “recursos”

VOX pide “menos recursos a chiringuitos y más a emergencia social, sobre todo, en los barrios que más lo necesitan” y asegura que “Madrid tiene recursos para frenar el virus, no hace falta esperar a Sánchez”.

Otro error desde el principio de la epidemia. Desde la izquierda se dice que Madrid está sufriendo las consecuencias de años de recortes en sanidad (algo que contradicen los datos, pero el relato está calando). Desde la derecha se exige que se eliminen las subvenciones.

Y el error no está en esos argumentos (debate para otro artículo), sino en la obsesión con el dinero, un clásico en la política española. No hay ninguna relación entre los países que mejor y peor lo están haciendo y su gasto público en Sanidad. ¿Grecia o Portugal? Bien con poco gasto. ¿Francia o España? Bastante mal con un nivel muy superior.

Es lo mismo que ocurre cada 3-4 años, cuando se publica el informe PISA en educación: todos nos ponemos a hablar del gasto en educación en relación al PIB, de sueldos de profesores o de ratios de alumnos en las aulas. Pero hace años que está claro que el elemento fundamental no está en si gastamos mucho o poco. Lo que nos dice PISA es que hay que gastar un mínimo, pero ese nivel lo pasamos de sobra nosotros y casi todos los países de la UE, y a partir de las diferencias están en el modelo; es decir, en cómo gastamos.

Se pueden pedir más médicos, enfermeras, ventiladores o UCI. Pero la clave de los países que mejor han gestionado esta epidemia ha sido que no han tenido que recurrir a todo eso. O lo que es lo mismo: en una epidemia, el hospital es el lugar en el que luchas cuando has perdido la batalla. El objetivo es no llegar a ese punto aplicando antes medidas efectivas para controlar la propagación del virus. Y eso no cuesta demasiado dinero (salvo quizás en el caso de los rastreadores), sino imaginación, liderazgo, anticipación, capacidad para tomar medidas llamativas o impopulares, etc. Todo aquello de lo que hablábamos en los tres primeros puntos y que no se ha cumplido.

5. “Me prometieron concordia y unidad”

Este quinto punto debería ser para Podemos. Pero hay niveles de demagogia y miseria política que prefiero evitarme, incluso para la crítica. Echen un vistazo a la cuenta de Twitter de Echenique en las últimas 48 horas y (si son capaces de soportarlo) lo entenderán.

Nos quedamos con sus socios de Gobierno y volvemos al principio de esta columna. Bouza envía una carta dirigida al ministro y al consejero de Sanidad. En la que dice: “Ustedes me afirmaron su voluntad de concordia política y su impulso para trabajar unidos para buscar una solución al problema. (…) Creí en lo que se me prometía”.

Y Adriana Lastra tuitea esto (por cierto, no he encontrado algo similar de un cargo del PP, pero no lo descarto, ni mucho menos, en las próximas horas). Y nosotros, en sus manos.

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