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Sánchez pretende convencer a Europa copiando el fracasado Plan E de Zapatero

El Plan E de Zapatero supuso una inyección de 23.000 millones de euros (muy similar a los 27.000 que afirmó Sánchez que puede invertir ya en 2021).

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El Plan E de Zapatero supuso una inyección de 23.000 millones de euros (muy similar a los 27.000 que afirmó Sánchez que puede invertir ya en 2021).
Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero | EFE

Sánchez ya tiene un documento con el que ir a Europa. No se le puede llamar plan, pues es una colección de brindis al sol que repiten los mantras de la izquierda y pero disfrazados de tal manera que encajen con la situación actual y parezca que tienen algo que ver con lo que nos pide Europa, pero es algo con lo que salvar la papeleta.

Siempre he dicho que el socialismo es una trituradora de buenos economistas. La razón es muy sencilla: es una ideología que, sencillamente, no funciona. El caso es que Nadia Calviño es el último ejemplo de esta teoría, como lo fue Pedro Solbes en su día.

Solucionar problemas estructurales con más intervencionismo es como hacer la dieta del chocolate para quien padece de obesidad. La cuestión, como hemos visto en anteriores ocasiones, es que quienes tienen en su mano la solución forman parte del problema. Si España ya es, de facto, un quebradero de cabeza estructural para la Eurozona es por la interminable lista de problemas generados por un excesivo intervencionismo y por el afán burocrático de quienes no han generado un puesto de trabajo en su vida.

Lo preocupante es que el plan de Pedro Sánchez no cambia en absoluto el rumbo de España en las últimas décadas. El Presidente del Gobierno hizo gala de la transición digital y energética, que concentran 2/3 del montante del plan. Lo que no contó es:

  1. Que España ya tiene las mayores infraestructuras digitales de fibra óptica gracias a que una empresa privada (Telefónica), en el año 2012, decidió invertir en la que consideró que sería su ventaja competitiva en el largo plazo; y

  2. Que la transición ecológica que está intentando vender ahora Sánchez ya la intentó Zapatero, con un plan de subvenciones e intervencionismo parecido, y ahora España es uno de los países en los que la factura fiscal es más elevada, por no hablar de los litigios en los que aún continúa inmersos los sucesivos gobiernos.

Dicho de otra manera: Sánchez tiene decidido destrozar lo que funciona y replicar lo que ha demostrado ser un rotundo fracaso. Lo que ha presentado es un nuevo plan E redenominado de una forma ininteligible, pero que viene a ser un Plan de Vuelta a 2011.

Recordemos a Zapatero, en una rueda de prensa en internet, diciendo lo siguiente: "Todos tendremos que hacer esfuerzos y sacrificios" por una "grave crisis económica", que se ha "precipitado a gran velocidad". Para paliarla, presentó el Plan Español de Estímulo de la Economía y el Empleo, que pasó a llamarse Plan E.

Un plan que supuso una inyección de 23.000 millones de euros (muy similar a los 27.000 que afirmó Sánchez que puede invertir ya en 2021) y con ejes tan alejados de la realidad como los de Sánchez.

Un plan que, según el Tribunal de Cuentas, supuso un agujero contable de 7.800 millones de euros para las arcas públicas, que supuso un gasto para el ciudadano de 160.000 euros por empleo creado y que, no olvidemos, abocó al país (y a Europa) a la mayor crisis de su historia.

Tanto fue así que, tal y como cuenta el propio Zapatero en su libro de memorias, el 12 de mayo de 2010, ni tan siquiera 2 años después, tuvo que subir al estrado del Congreso de los Diputados a cavar su tumba política: Congeló las pensiones, bajó el sueldo de los funcionarios y llevó a cabo el mayor plan de ajuste de nuestra historia. Lo hizo obligado por una situación de las finanzas públicas que no permitía hacer frente a las necesidades de financiación que tenía nuestra economía, y lo hizo porque el país continuaba gripado. Dicho de otra manera: Su Plan E, de salvación de España, fue un enorme fracaso de proporciones descomunales que abocó al país a una crisis que duró hasta 2015.

El Plan de Vuelta a 2011 que ha propuesto Sánchez no va a ser distinto. Si repites la misma receta una y otra vez lo lógico será que obtengas el mismo resultado. Lo que sí que es distinto es la situación de partida de España:

  • El déficit público de este año ya puede rozar los 160.000 millones de euros; en 2008 fue de 120.000.

  • La deuda pública de España en 2020 va a superar el 120% de nuestro PIB; en 2008 no llegaba al 40%.

  • La tasa de paro en términos equivalentes (teniendo en cuenta los ERTEs) acabará el año en torno al 25%; en 2008 fue ligeramente inferior al 15%.

  • España está inmersa en una crisis institucional sin precedentes en la historia de nuestra democracia.

  • Nuestra credibilidad internacional, tras ser por segunda vez un problema sistémico para Europa en los últimos 12 años, es muy baja.


Dicho de otra manera: repetir los mismos errores que en 2008 supone abocar a España al mayor rescate de la historia de la Unión Europea.

La pandemia ha pillado a toda Europa por sorpresa, pero la incapacidad de actuar de este gobierno a la hora de gestionarla está catapultando nuestro país a la ruina y a una crisis casi de carácter sistémico y, por lo tanto, permanente.

Países como Italia enfrentaron toda esta situación como la debilidad más importante de Europa. Sin embargo, con el paso de los meses, este liderazgo de dudoso honor ha ido siendo sustituido por España. Tanto es así que el diferencial entre la rentabilidad exigida al bono italiano y al español se ha reducido a niveles de 2018, antes de que la sostenibilidad de nuestros vecinos transalpinos saltara por los aires. Y la evolución es claramente a la baja.

¿Hay solución? Sí. Pero cada día que pasa es más costosa y, lo peor de todo, los responsables de tomarla no están por la labor. España se dirige a un escenario en el que tendrá que elegir entre una intervención por parte de la UE o una salida del Mercado Único. Podemos y debemos evitarlo, pero para ello hay que querer. Si no, las consecuencias serán imprevisibles.

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