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Bélgica cambia de opinión y se plantea abandonar el plan de cierre nuclear

Este debate entre los partidarios de la energía nuclear y los que no lo son han creado tensiones dentro del propio gobierno.

Este debate entre los partidarios de la energía nuclear y los que no lo son han creado tensiones dentro del propio gobierno.
Central nuclear de Tihange, Bélgica. | Alamy

La energía nuclear está generando un gran debate en el seno de la Unión Europea. Por un lado, países como Francia o Polonia se muestran favorables a catalogar este tipo de energía como "sostenible" con todos los beneficios regulatorios y fiscales que conllevaría, mientras que Alemania y España se muestran contrarias a ello.

En medio de este enfrentamiento, Bélgica, que antes se mostraba contraria a este tipo de energía, ahora ha decidido abrir la puerta a seguir usando sus centrales y reflejar una posición más amigable con las nucleares.

En el año 2003, el parlamento belga aprobó el cierre de sus dos centrales, Doel y Tihang para el año 2025, cuando cumplirían 40 años en activo. Sin embargo, Alexander de Croo, presidente del Gobierno belga, ha señalado recientemente que, si bien el plan A es cerrar las nucleares, cediendo ante las presiones de los partidos ecologistas que apoyan al Ejecutivo existe un plan B. Este plan B consistiría en alargar la vida de las dos centrales para poder hacer frente a la crisis energética que está sufriendo Europa.

Por ahora, hasta el 18 de marzo no habrá una decisión en firme desde Bruselas, pero de apostar por el mantenimiento de Doel y Tihang, se mantendrían abiertas hasta los 50 años de vida, esto es 2035. Una decisión que sería muy similar a la que han tomado en Francia con los reactores que llegan a los 40 años, y que no es otra que la de alargar su vida 10 años más. Esto conllevaría tener que hacer una serie de reformas en ambas centrales para garantizar su viabilidad una década más.

Este debate entre los partidarios de la energía nuclear y los que no lo son han creado tensiones dentro del propio gobierno, que está compuestos por ecologistas y liberales. Los primeros se muestran contrarios a la ampliación de la vida útil de esos dos reactores, mientras que los segundos apuestan por contar con ambos diez años más para poder hacer frente a la situación energética que están atravesando la mayoría de los países del Viejo Continente.

Bélgica seguiría así el camino de España, que tenía aprobado un plan de cierre escalonado de las centrales entre 2027 y 2035, pero que se ha ampliado hasta 2050, lo cual llevaría a que muchos reactores llegasen a los 60 años de vida. El motivo en el caso español es el mismo que en el belga, el problema de la energía y la fuerte dependencia de terceros.

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