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La voracidad fiscal de las autonomías: diferencias de 200.000 euros entre dos hermanos por una donación

Residir o fallecer en una comunidad autónoma u otra puede suponer un auténtico expolio por el apetito recaudatorio de algunas regiones.

Residir o fallecer en una comunidad autónoma u otra puede suponer un auténtico expolio por el apetito recaudatorio de algunas regiones.
El presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en la Conferencia de Presidentes en La Palma. | Europa Press

Los impuestos cedidos a las CCAA son de las pocas armas que tienen los mandatarios autonómicos para intentar contrarrestar las políticas tributarias del Estado. Es por esta razón por la que Pedro Sánchez lleva queriendo debilitar la autonomía fiscal de las regiones desde su llegada a Moncloa.

De hecho, cuando la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ocupaba el cargo de consejera de Hacienda en Andalucía, ya criticaba duramente que las autonomías favorecieran con impuestos bajos a sus habitantes, e incluso, compitieran entre sí. Desde entonces, las acusaciones de "paraíso fiscal" a la Comunidad de Madrid se han venido repitiendo sistemáticamente desde el PSOE o Podemos debido a que es la autonomía con la fiscalidad más atractiva del país.

Ahora, Montero cada vez está más cerca de conseguir su ansiada "armonización", que no es otra cosa que obligar a subir los impuestos autonómicos en las regiones que menos gravan a sus contribuyentes.

Así, Sucesiones, Donaciones o Patrimonio podrían subir próximamente en las CCAA con menor fiscalidad, lo que asestaría un duro golpe a muchos contribuyentes, ya que las diferencias entre las tributaciones de cada uno de los territorios son muy significativas

200.000 euros más por la misma donación

Por ejemplo, según se desprende del último estudio "Panorama de la fiscalidad autonómica y foral 2022", que elabora cada año el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), residir o fallecer en una comunidad autónoma u otra puede suponer un auténtico expolio para los afectados ante la voracidad recaudatoria de algunas regiones.

En el caso del Impuesto de Sucesiones, Madrid o Canarias han servido como ejemplo a muchas autonomías para dejar de ahogar a los herederos con la fiscalidad. Destacan los casos de Andalucía, Extremadura o Aragón, que eran líderes en gravar a las herencias y en los últimos años han aplicado rebajas fiscales sustanciales a sus ciudadanos. En el lado contrario, está Asturias, que es de las regiones con el impuesto a la muerte más elevado.

Tales son las diferencias, que en el supuesto de un soltero de 30 años sin hijos cuya herencia está valorada en 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a la vivienda del fallecido, el mismo contribuyente tendría que pagar por Sucesiones 103.135 euros en Asturias o 63.196 euros si el fallecido fuera de la Comunidad Valenciana, mientras que en Andalucía, Cantabria o Galicia no tendría que pagar nada.

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En el caso de Donaciones, las disparidades entre unas regiones u otras todavía son más desorbitadas. Por ejemplo, si un padre quiere donar 800.000 euros en efectivo a cada uno de sus dos hijos, y uno vive en Extremadura y otro en Cantabria, el primero tendría que pagar a Hacienda la friolera de 200.000 euros y el segundo nada.

Otro efecto a destacar es que el miedo a que el Gobierno lleve a cabo próximamente una subida de Sucesiones en las regiones con el impuesto más bajo ha disparado las donaciones en vida hasta el récord de 174.866 donaciones en 2021, un 30,7% más.

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60.000 euros más por el mismo patrimonio

En el caso del Impuesto de Patrimonio, Extremadura también está entre las más gravosas para patrimonios a partir de 4 millones de euros (excluidos 300.000 de vivienda habitual), que tendrían que pagar casi 60.000 euros a las arcas extremeñas, mientras que en Madrid no abonarían nada (la región de Ayuso tiene bonificado al 100% este tributo). Para patrimonios menores, de 800.000 euros, Aragón es la que tiene la tributación más alta: les exige 1.164 euros. De nuevo, en Madrid, nada.

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En IRPF, la región de Isabel Díaz Ayuso es la que menos ahoga a sus contribuyentes más acaudalados, pero también a los más pobres. En el otro lado, está Valencia, que es la autonomía que más grava a las rentas más altas, ya que les confisca un 54%, y Cataluña es la que más impuestos exige a las más bajas, con el 20% (sumada tarifa autonómica y la estatal). Este año, las regiones del PP han llevado a cabo una bajada fiscal generalizada.

En la siguiente tabla, se observa que la Comunidad de Madrid es la región con los impuestos más bajos en casi todos los tramos de renta (en verde), frente a Cataluña, que golpea duramente a las rentas medias y Valencia, a las altas (en rojo). Las diferencias entre unas y otras regiones son tan significativas que un contribuyente con unos ingresos de anuales de 30.000 euros pagará en Cataluña 358 euros más al año en impuestos que en Madrid.

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