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Los indicadores de los que no habla el Gobierno pero que ponen la piel de gallina

Inflación, producción industrial, deuda o datos reales de empleo (no los que vende el Gobierno) avanzan una crisis de proporciones desconocidas.

Los indicadores de los que no habla el Gobierno pero que ponen la piel de gallina
Un inversor se lleva las manos a la cabeza | EFE

En los muy escasos ratos libres que me dejan el trabajo y la crianza de los niños he estado viendo la película La Gran Apuesta, en la que describen cómo en 2007 unos pocos estudiosos analistas descubrieron los pies de barro que tenía el mercado inmobiliario norteamericano y apostaron contra él en Bolsa en el anticipo de lo que fue la hecatombe financiera de 2008 y cuyos efectos todavía hoy arrastramos.

En la película, se refleja el estudio que hizo el gestor de fondos Michael Burry de las miles de hipotecas que contenían las titulizaciones con que los bancos comerciaban y que consideraban activos de "máxima calidad". En resumen, Burry, adelantó la crisis de las hipotecas subprime en 2007. Eso sí, cuando comenzó a apostar contra los bonos hipotecarios muchos le creyeron loco.

Pues bien, aunque la situación actual poco o nada tiene que ver con la de entonces, sí es cierto que existen ciertos desequilibrios a los que deberíamos prestar atención ya que algunos de los desencadenantes de aquella crisis hoy se encuentran en peor situación que entonces. Hablamos, por ejemplo, de indicadores como la inflación y el endeudamiento.

Deuda pública global

Según recoge Rankia, el índicie Janus Henderson Sovereign Debt avanza que en este año 2022 el crecimiento estimado de la deuda pública mundial será del 9,5% hasta el récord de 71,6 billones de dólares (doce ceros). Ya en 2021 la deuda pública mundial aumentó al máximo histórico de 65,4 billones de dólares.

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Deuda pública mundial

La única parte positiva es que en 2021 los costes del servicio de la deuda (los intereses) mundiales se mantuvieron bajos, cosa que cambiará en 2022, merced a las anunciadas subidas de tipos de interés.

La deuda pública española se multiplica por 4

En España, la deuda pública literalmente se ha disparado desde 2007. Una tendencia que se ha mantenido ininterrumpidamente salvo durante la primera década de los 2000 cuando se mantuvo en el entorno de los 380.000 millones de euros.

Desde 2007 la deuda pública se ha multiplicado casi por 4, al pasar de las 384.662 millones de euros hasta los 1.427.235.000.000 (1,42 billones de euros). En términos de deuda per cápita, cada español ha pasado de soportar 8.423 euros de deuda frente a los 30.157 del cuarto trimestre de 2021. El último dato que tenemos de este año, correspondiente al mes de febrero, la deuda pública asciende a los 1,442 billones de euros . En términos de deuda per cápita, cada español soporta 30.465 de deuda pública.

Deuda privada

Pero es que la deuda total mundial también está registrando tasas récord. Según el último informe del FMI el año 2020 (último del que se tienen registros) se alcanzó el mayor aumento de deuda desde la II Guerra Mundial, con un incremento de la deuda global de 226 billones (con b) de dólares. Así, la deuda mundial aumentó sólo ese año 28 puntos porcentuales hasta alcanzar el 256% del PIB mundial. Un aumento del que las instituciones públicas son culpables de la mitad, aproximadamente. También está en máximos la deuda privada de las sociedades no financieras y de los hogares.

Desde 2007, la deuda pública mundial aumento del 70% del PIB en aquel año al 124% del PIB en 2020. La deuda privada lo hizo a un ritmo más moderado del 164% del PIB en 2007 al 178% en 2020.

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Deuda pública y privada | Fondo Monetario Internacional

Lo que vienen a reflejar estos datos es que nos encontramos en términos absolutos y relativos en máximos históricos de endeudamiento privado y público. Datos más recientes señalan que, por ejemplo, los créditos al consumo en EEUU están en máximos históricos. En España ya hemos recuperado el nivel prepandemia.

Índice de Producción Industrial

Otro de los indicadores que no quiere mirar el Ejecutivo es el Índice de Producción industrial, que mide la evolución de la actividad productiva en las ramas industriales (excluida la construcción) excluyendo la influencia de la evolución de precios, vemos que se encuentra en negativo. La variación mensual del IPI es del -1,8% si se eliminan los efectos estacionales y de calendario. Una tasa 2,7 puntos inferior a la observa da en febrero.

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El empleo se gripa

Hace pocas fechas conocimos el dato de la Encuesta de Población Activa que reflejaba una destrucción de más de 100.000 puestos de trabajo en el primer trimestre del año. Dentro de esa reducción de empleo, los trabajadores por cuenta propia (autónomos) soportan más de la mitad del descenso, con 55.700 ocupados menos, que refleja el enorme castigo que soporta este grupo de profesionales, tal y como destacaba José María Rotellar en Libre Mercado.

Que estos datos muestran un deterioro importante de nuestro mercado laboral, por mucho que el Ejecutivo se empeñe en decir lo contrario, lo reflejan que los dos sectores más castigados por la destrucción de empleo en el primer trimestre del año son los principales de nuestra economía: el sector servicios con 50.100 ocupados menos, y el sector industrial, con 68.000 ocupados menos.

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Precios industriales

Otro de los datos que el Ejecutivo no quiere mirar y que pone los pelos de punta es el de la evolución de los Precios Industriales. Es decir, la subida de precios que están sufriendo aquellos encargados de elaborar los bienes y servicios que consumimos ya roza el 50%.

Los precios industriales también están en máximos históricos con una escalada mucho más pronunciada que la que experimentaron durante la crisis del petróleo a finales de los 70.

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Inflación

Los precios industriales avanzan un repunte de la inflación que roza el 10% (el último dato, el de abril, moderó hasta el 8,4%, por la intervención del Gobierno en precios energéticos). Si eliminamos la energía y la cesta de la compra, la inflación subyacente está ya en el 4,4%, su nivel más alto en 27 años, cuando alcanzó esta misma tasa en 1995

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Inflacion subyacente

Índice de comercio minorista

Otro de los indicadores que comienza a preocupar es el de comercio minorista que registra una caída del 5,5%, un valor muy similar al que mostraba en junio de 2012, cuando el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció que España había sido "agraciada" (eufemismo de rescatada) con un préstamo "con condiciones muy ventajosas" por parte de las autoridades europeas.

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Índice consumo minorista INE

Otros datos

Otros motores de nuestra economía como la industria, se cae un 1,4%, los servicios se frenan un 1,7% y el sector de la construcción se frena y deja casi plano su crecimiento trimestral, en el 0,3%, que es una décima parte de lo que se incrementaba el trimestre precedente.

Unos datos que no colocan precisamente a la economía española en una buena posición ante la llegada de turbulencias económicas. ¿Y llegarán estas turbulencias? Si los Bancos Centrales aceleran, como parece que harán, las subidas de tipos de interés (también conocido como tapering), es previsible que se produzca un frenazo del crecimiento económico y la llegada de esa crisis que muchos analistas ya están avanzando: la estanflación. Es decir, alta inflación con estancamiento económico. Quizá la peor combinación en materia económica que puede sufrir un país.

Michael Burry, el analista que predijo el estallido de la crisis de las hipotecas supbrime en 2007, ha hecho otra predicción recientemente y que puede añadir también incertidumbre a la situación creada en los mercados y es que, según su análisis, las acciones de las compañías que cotizan en Wall Street lo hacen al doble de los ingresos anuales que obtienen lo que, para Burry, es síntoma inequívoco de que los múltiplos de valoración de las empresas públicas más grandes de EEUU están a niveles insostenibles. ¿Será esta predicción un detonante de una nueva crisis?

Lo cierto es que la "estanflación" ya es un temor real entre banqueros centrales y agentes económicos. De muchos, menos del Gobierno, que sigue insistiendo en que la economía española goza de una recuperación robusta y presume de un mercado laboral vigoroso.

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