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El espejismo estadístico del IPC que espera el Gobierno para presumir de que la inflación baja

Como ya ha hecho con el empleo, la deuda o el PIB, el Gobierno espera poder aprovechar un espejismo estadístico para presumir de frenar la inflación.

Como ya ha hecho con el empleo, la deuda o el PIB, el Gobierno espera poder aprovechar un espejismo estadístico para presumir de frenar la inflación.
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. | Europa Press

La fortísima subida de precios que estamos experimentando en España es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, que cada día vemos cómo se encarece sin freno la cesta de la compra, los carburantes o las facturas de los consumos domésticos. El textil, la compra de coche o de vivienda, sigue también encareciéndose, merced a los procesos industriales y los consumos de materias primas que mantienen la espiral alcista de precios.

Entre los analistas también se temen los llamados efectos de segunda ronda que llegarán inexorablemente si los salarios se fijan al IPC y empiezan a crecer en la misma medida, por ejemplo, los sueldos de los funcionarios y las pensiones. Lo mismo sucederá si los sindicatos se salen con la suya y los salarios del sector privado también se actualizan al IPC. Si esto sucede, el efecto multiplicador de la inflación puede meternos en una espiral de precios que nos podría llevar a niveles desconocidos en el último siglo en España.

El único freno a los precios no llegará por las medidas intervencionistas del Gobierno (que han demostrado ya no ser ineficaces, sino contraproducentes como el bono de la gasolina, que no ha impedido que en sólo 3 meses estemos pagando el doble que hace un año por el carburante). El freno llegará de la mano de la modificación de la política monetaria de los bancos centrales (FED y BCE), frenando las políticas expansivas de crédito, cortando la compra de deuda pública y subiendo los tipos de interés a un ritmo mayor al demostrado hasta ahora.

Si esto sucede, el frenazo a esta situación será doloroso, pero rápido, y supone atravesar uno de los peores escenarios macroeconómicos que describe cualquier teórico: la estanflación: estancamiento económico y una alta inflación.

El IPC va a moderarse ¿de verdad?

Esta situación, que preocupa tanto a economistas como a las familias que sufren el incremento de precios, parece que va a crear una situación de la que se querrá aprovechar el Gobierno para presumir de haber logrado rebajar las altas tasas de IPC y que tendrán más que ver con un espejismo estadístico que con la realidad. Tanto que el Gobierno ya presume de que todo mejorará tras el verano.

Este mismo martes, el Gobierno ha presumido de haber reducido la deuda pública porque ha pasado del 120% del PIB al 117%, sin embargo, esto no significa que hayamos reducido nuestro volumen de deuda, sino que la relación deuda-PIB ha bajado por efecto del crecimiento del PIB (que sigue en positivo debido a la fortísima caída que registró en 2020 por la pandemia del coronavairus y que todavía no hemos terminado de recuperar). Es decir, que el Gobierno aprovecha un espejismo estadístico para presumir de un punto de vista de los datos que dista mucho de la realidad.

Algo parecido ha sucedido recientemente con la eliminación de los contratos temporales y su transformación en "fijos discontinuos" que le han permitido al Gobierno sacar pecho de "haber terminado con la temporalidad".

Con el IPC podemos encontrar una situación parecida en los próximos meses. Hasta ahora, lasa tasas de IPC interanual (la última del 8,7%) se obtiene, como su propio nombre indica, comparando la evolución de los precios de un mes sobre el mismo mes del año anterior. El IPC de los meses de enero a mayo de 2021 osciló entre el 0,4 y el 2%. A partir de julio comenzó a experimentar una fuerte subida desde el 2,9% hasta el 5,4 en octubre o el 6,6 de diciembre.

Esto significa que las tasas de inflación interanual que vayamos a vivir este verano se compararán con meses en los que ya comenzaba a estar alta la inflación, con lo que el crecimiento interanual puede ser menor.

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¿Esto quiere decir que los precios se hayan moderado? Nada más lejos de la realidad, lo que significa es que siguen subiendo y lo hacen, además, sobre tasas ya elevadas. Sin embargo, el Gobierno aprovechará, previsiblemente, para anotarse un tanto y asegurar que gracias a sus medidas sobre los carburantes y sobre los precios energéticos con el tope del gas, han logrado contener los precios.

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