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La chapuza del Gobierno con los camioneros se agota y suenan tambores de huelga

Apenas tres meses ha durado el parche que puso el Gobierno a la huelga de transportes que paralizó el país entre marzo y abril.

Apenas tres meses ha durado el parche que puso el Gobierno a la huelga de transportes que paralizó el país entre marzo y abril.
Camioneros colocan pancartas en sus camiones para la marcha por el centro de Logroño. | EFE

¿Volveremos a ver una huelga de transportes? Sin duda es una posibilidad que está encima de la mesa, por dos motivos fundamentales: El primero, que la famosa bonificación de 20 céntimos por litro de combustible que estableció el Gobierno para tratar de apaciguar la huelga de transportistas que paralizó el país el pasado mes de marzo, ha perdido su efecto en sólo tres meses y los combustibles ya están más caros que entonces aun aplicando la famosa bonificación.

El segundo motivo es que lo que pedía Plataforma Nacional, organización independiente que convocó los paros, era la promulgación de un decreto que estableciera la prohibición de trabajar por debajo de costes, a lo que también se comprometió el ministerio. Concretamente pedían:

Prohibición, sin posibilidad de pacto en contra, ni de acuerdos contractuales, de la contratación de los servicios de Transporte de mercancía por carretera por debajo de los costes de explotación, siendo la referencia del importe del coste y de manera oficial, el Observatorio de Costes que publica Ministerio de Transportes.

Desde Plataforma Nacional comentan a Libre Mercado que ya es evidente que el 15 de julio no estará en marcha esa medida, "tal y como nos habían prometido", nos dicen. Habrá que ver si al menos hay un texto sobre el que trabajar. "Pero es que parece que tampoco", añaden.

Así las cosas, el próximo fin de semana celebrarán una asamblea extraordinaria con sus coordinadores y las bases de las distintas plataformas para decidir qué acciones de presión deciden tomar. La anterior huelga que convocaron logró paralizar el país y tensionó la cadena de suministro al punto de peligrar la llegada de piensos a las granjas en España, y obligó, por ejemplo, a productores de leche y otros alimentos perecederos a tirar la producción.

¿Qué pasará en las distintas comunidades autónomas?

Lo que está por ver, si finalmente deciden ir a la huelga, es el seguimiento que puedan tener desde Plataforma Nacional. La clave del éxito de los paros que protagonizaron en marzo fue que todo el sector del transporte que no pertenecían a las grandes plataformas se unieron a su iniciativa porque todos habían comenzado a trabajar a pérdidas debido a la criminal subida de precios de los carburantes. Y eso que tanto pequeños como medianos transportistas paraban contra sus propios ingresos y beneficios.

Sin embargo, después de aquel esfuerzo, muchos han renegociado sus contratos con los clientes (generalmente subiéndoles el precio) y mantienen contratos estables. Es verdad que con los márgenes reduciéndose merced a los precios de los combustibles y la inflación, pero llegan las campañas de verano y estos transportistas no quieren poner el riesgo la actividad que les ofrece sustento.

Nuevo fracaso del Gobierno

En marzo el Gobierno tardó en reaccionar, no se sentó con los convocantes de los paros, sino con las asociaciones mayoritarias, en la mesa nacional del transporte, que no mostraron demasiadas discrepancias. La situación se tensó hasta que los paros obligaron al Gobierno a mover ficha. No quisieron aprobar el decreto Ley que les pedían los transportistas, que pedían garantías de que no tendrían que trabajar a pérdidas y se sacaron de la manga la bonificación de 20 céntimos por litro en carburantes.

La solución que se puso en marcha entonces ha resultado ser un parche defectuoso, que no ha durado ni tres meses. Los combustibles siguen disparados y han desactivado el efecto de la bonificación, y tampoco han querido desarrollar la normativa que tranquilice a este sector.

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