Menú

El Gobierno pierde la electricidad del orujo y obliga a cerrar al 40% del sector

El tope al precio del gas excluye a muchas orujeras, que apagan las turbinas extractoras a pocos días del inicio de una nueva campaña de la oliva.

El tope al precio del gas excluye a muchas orujeras, que apagan las turbinas extractoras a pocos días del inicio de una nueva campaña de la oliva.
Olivar | Flickr/CC/Tomás Hornos

La aceituna es como el cerdo: se aprovecha todo de ella. De ello se encargan las orujeras, capaces de transformar los residuos resultantes de la elaboración del aceite en energía eléctrica y fertilizantes. La mayor orujera del mundo está en España, sin embargo, está parada. Se trata de la orujera San Miguel Arcángel en Villanueva del Arzobispo (Jaén), que lleva sin funcionar desde el pasado 14 de junio porque, al precio que está el gas, no sale a cuenta poner en marcha la turbina.

Para entender la importancia de la labor de las orujeras, hay que saber que de todas las olivas que llegan a una almazara, sólo el 20% acaba siendo aceite de oliva. El 80% restante se lleva a las extractoras en forma de orujo graso húmedo, que se procesa para conseguir fertilizantes y biomasa, una energía renovable que la UE está fomentando. Según la Junta de Andalucía, el 3% de la energía que se consume en la comunidad sale de las aceitunas, lo que se traduce en electricidad para más de 180.000 hogares y 500.000 andaluces.

La orujera San Miguel Arcángel ya no puede contribuir a generar energía. La turbina de cogeneración (operada por la empresa Celvi, propiedad en un 90% del fondo de inversión inglés SDCL) funciona con gas natural. Con los precios actuales, no sale a cuenta ponerla en marcha. Además, el Gobierno les ha dejado fuera de las ayudas que topan el precio del gas porque la turbina genera energía eléctrica, pero también produce energía térmica y el gobierno solo bonifica a las turbinas que generan energía 100% eléctrica.

Cristóbal Gallego, gerente de la orujera, explica que la turbina de Celvi produce unos 25 megavatios de energía eléctrica que se vende a la red. También genera energía térmica que la propia orujera utiliza para secar el orujo y conseguir el orujillo, un biocombustible que venden a otra empresa, Enelsa, que a su vez produce otros 15 megavatios.

Sin electricidad ni fertilizantes

Así que la situación es la siguiente: el mismo Gobierno que dice fomentar el uso de energías renovables, el reciclaje y economía circular, excluye de las ayudas que topan el precio del gas a un complejo industrial considerado "sostenible" por la UE. La turbina de Celvi ya no es rentable, así que ha dejado de generar electricidad para los andaluces y para la propia orujera, que no puede secar los residuos de las aceitunas con los que se crea más energía y fertilizantes, cuyo precio por cierto está disparándose debido a la guerra rusa contra Ucrania.

Para Cristóbal Gallego es una lástima que el Gobierno les haya dado la espalda: "Por un lado nos obligan a usar gas y por otra parte nos lo impiden", señala. Además de la energía y los fertilizantes, también se han perdido empleos, con 57 trabajadores en ERTE. Y mientras tanto, el orujo se sigue acumulando, con más de 250.000 toneladas pendientes de procesar, según Gallego.

Lo mismo que sucede en San Miguel Arcángel, también está pasando en al menos un 40% de la industria extractora según El Economista, cuyas turbinas generan electricidad y energía térmica. Y todo ello, a menos de dos meses del inicio de una nueva campaña de recogida de aceituna, con lo que el riesgo de que los almacenes se desborden parece más que posible.

Temas

En Libre Mercado

    0
    comentarios

    Servicios

    • YoQuieroUno
    • Radarbot
    • Hipoteca
    • Masajeador