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El Gobierno prepara recortes energéticos amenazando con el "invierno más duro" en décadas

Prepara el terreno para aprobar su paquete de recortes con el "plan de contingencia" en septiembre y amenaza: "aprendimos mucho" de la pandemia.

Prepara el terreno para aprobar su paquete de recortes con el "plan de contingencia" en septiembre y amenaza: "aprendimos mucho" de la pandemia.
Pexels Serkan Bayraktar

¡"El peor invierno en décadas"! Se trata de una de las advertencias que deslizan desde los satélites de Moncloa a los periodistas en estos días. "Va a ser un invierno durísimo", por la inflación, la crisis económica, la crisis energética y de suministro.

Este mes de agosto desde el Gobierno empieza a abonarse la teoría de nuevos e importantes recortes energéticos para la llegada del otoño. Sin ir más lejos, el departamento de Transición Ecológica, en conversación con Libre Mercado, advertía de que el paquete de medidas de ahorro aprobadas el pasado día 1, no eran más que una pequeña muestra de lo que el Gobierno está preparando para el mes de septiembre con su famoso "plan de contingencia". "Lo que se ha aprobado ahora son sólo unas pocas medidas para hacer pedagogía de hacia dónde tenemos que ir", decían en conversación telefónica.

¿Y hacia dónde quiere ir el Ejecutivo? Si atendemos al propio razonamiento que dio la ministra de Transición Ecológica y vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, el objetivo es una importante reducción del consumo de energía y, por tanto, del consumo de gas para producir esa energía, además de para calentarnos. Por eso, señaló la ministra que, con la pandemia "hemos aprendido mucho" y apuntó, ya en la rueda de prensa de anuncio de las medidas de ahorro energético que espera poner en marcha otras en las que se establezcan nuevas normas de teletrabajo para tratar de reducir el consumo energético de los edificios de oficinas. Así lo dijo en rueda de prensa el pasado día 1 de agosto:

"En este plan de ahorro en el que viene trabajando la Administración General del Estado hay otras muchas medidas que esperamos formen parte de las medidas que incorporen otras administraciones públicas y, por qué no, grandes empresas, como puede ser el Teletrabajo. Un teletrabajo que nos permita concentrar los horarios, la presencia, ahorrar en desplazamientos, ahorrar también en el consumo térmico de los edificios. Hemos sido capaces de hacerlo en la pandemia y desde entonces hemos aprendido mucho. De hecho, una gran mayoría de los departamentos ministeriales cuenta ya con una caracterización adecuada para identificar qué puestos de trabajo pueden ser incorporados al fomento del teletrabajo y cuales requieren de una presencialidad que no lo hacen posible."

En la búsqueda de pistas sobre hacia dónde quieren orientar las medidas de ahorro energético, destaca también el artículo del que tan orgulloso se sentía el Ejecutivo sobre las medidas que había aprobado el Gobierno español. Tan orgulloso estaba que llegó a darle rango de "importante ranking internacional". Era un artículo de la revista Político, elaborado por dos periodistas que daban nota a las distintas medidas aprobadas por los países europeos. Los periodistas establecían el baremo de sus calificaciones en función de los países que habían tomando las medidas más duras y ponían como ejemplo a Diógenes, el filósofo griego que "hizo de la pobreza virtud". Así, España era la que más puntuación obtenía, por haber obligado por ley a los comercios a subir sus termómetros en verano y bajarlos en invierno, apagar los escaparates y acometer obras en sus puertas para que fueran automáticas. Eso sí, echaban de menos medidas sobre racionamiento de duchas calientes e interconexiones para hacer fluir el gas que nos sobre a los españoles hacia los países que lo necesiten en el norte de Europa.

Si añadimos a la coctelera la escalada de precios de la energía, la escalada imparable de la inflación, así como el más que probable corte de suministro de gas por parte de Rusia y, por último añadimos la facilidad con la que este Gobierno emplea los reales decretos para recortar derechos fundamentales y libertades, no parece descabellado temer recortes o racionamiento del suministro durante este invierno.

Si el Gobierno creyera en el libre mercado descubriría que los españoles ya estamos dispuestos a tratar de adaptar nuestro gasto y consumo al rigor del invierno y al todavía más riguroso dictado de los precios de la luz y el gas. La reducción del consumo de alimentos básicos por la escalada de precios es un ejemplo. Pero el Gobierno parece decidido a no dejar nada al azar, y , como advierte, aprendió mucho con la pandemia.

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