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¿Quebrará España? La realidad de las cuentas públicas

Las cuentas públicas de España no se han recuperado desde 2007 y el déficit fiscal se ha hecho ya casi incurable.

Las cuentas públicas de España no se han recuperado desde 2007 y el déficit fiscal se ha hecho ya casi incurable.
EFE

Hoy iniciamos una serie de artículos sobre la salud de las cuentas públicas de España. Veremos en detalle la situación financiera del Estado español y vamos a analizar la posibilidad de que acabe (o no) quebrando.

Veremos cómo se han movido el balance de las administraciones públicas en España a lo largo de 25 años y analizaremos como han cambiado los ratios financieros bajo los gobiernos del PP y del PSOE.

Veremos también que hay algo de "deuda escondida", en concreto en forma de compromiso de pago a futuro en forma de pensiones. Es complicado que el gobierno español pueda sostener un nivel de gasto creciente en las pensiones. Además, la famosa hucha de las pensiones ya se ha esfumado.

Veremos también cuál es la relación entre deuda e inflación y la razón por la que el Banco Central Europeo está actuando de forma muy lenta para frenar la inflación. La inflación puede "ayudar" a evitar quiebras de Estados, entre ellos también de España. Una subida de tipos de interés podría implicar problemas y posibles quiebras en Europa (también en España). En este primer artículo de la serie: cuentas públicas de España en los últimos 25 años

Durante toda la serie de artículos se analizará al conjunto de las Administraciones públicas españolas. Por tanto, las cifras aquí expresadas incluyen a las Comunidades Autónomas y también a las alcaldías o cualquier otro ente público.

Empecemos analizando el desempeño fiscal español de los últimos 25 años. El objetivo es analizar cómo se han movido tanto los ingresos como los gastos del conjunto de las Administraciones públicas españolas.

En el gráfico 1 se puede ver, desglosado por gobierno, tanto el ingreso como el gasto público de España.

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Empecemos comentando la tendencia general: España termina el siglo XX e inicia el XXI con unas cuentas públicas muy balanceadas. La tendencia era muy positiva incluso antes de que se multiplicaran los ingresos públicos por causa de la burbuja inmobiliaria que sufrió España. De hecho, se puede ver en el gráfico 1 como el efecto de la burbuja en los ingresos públicos comienza en 2002 o quizá 2003, que es la fecha donde se dispara el ritmo al que crecen los ingresos públicos.

Desde 2008, momento en el que pincha la burbuja inmobiliaria, los ingresos fiscales caen en picado mientras que los gastos públicos siguen creciendo como si nada hubiera pasado. Los gastos públicos tocan pico en el año 2012 y sólo empiezan a bajar moderadamente para mantenerse en un nivel muy elevado desde 2013.

Los ingresos fiscales, después de la enorme caída de 2008 y 2009, quedan también estancados a un nivel muy bajo hasta 2013. Desde 2013 y coincidiendo con la reanudación del crecimiento económico, los ingresos fiscales empiezan a crecer de nuevo en España. Merece la pena mencionar que los ingresos crecen a un ritmo mucho más moderado desde 2013 que antes del pinchazo de la burbuja. Por último, la recesión de 2020 hace caer de nuevo los ingresos fiscales españoles, aunque se recuperan en 2021.

En resumen, podemos separar dos periodos en el desempeño fiscal de España: un primer momento antes del pinchazo de la burbuja y un segundo momento después de que pinche la burbuja. Antes de 2007, las cuentas públicas de España estaban relativamente balanceadas, es interesante comentar que las cuentas estaban balanceadas incluso antes de que se notara el efecto de la propia burbuja en los ingresos del Estado. Después de 2007, es decir, después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, las cuentas públicas de España no se recuperaron nunca y el déficit fiscal se hizo ya casi incurable. Aquí también merece la pena comentar que el déficit público empezaba a cerrarse en 2018.

Si analizamos el déficit público desde el punto de vista del gobierno en el poder, la tendencia es muy clara. Los gobiernos del Partido Popular (PP) han tendido a ser mucho más responsables fiscalmente que los gobiernos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). De hecho, se puede decir que cada vez que llega al poder el PP, tienden a cerrar el enorme agujero fiscal que encuentran: las famosas herencias envenenadas. Bajo los gobiernos del PSOE ocurre todo lo contrario: las cuentas públicas tienden a descompensarse, a veces de manera muy acusada. Volveremos sobre el asunto del tipo de gobierno en el poder y las posibilidades de quiebra de España un poco más adelante.

Comparativa con el resto de Europa: déficit sobre PIB

Como acabamos de ver, las cuentas públicas españolas se encuentran en una posición de desequilibrio estructural que parece imposible de revertir. Sin embargo, podría ocurrir que el resto de países de la región se encontraran igual o peor que España. Es decir, es interesante comparar a España con la región para ver si el deterioro en las cuentas públicas es un mal específico español o un mal mucho más extendido en toda Europa.

La recesión de 2008-09 impacta negativamente a las cuentas públicas de toda Europa (y en general a todo el mundo). La pregunta clave entonces es: ¿el deterioro de la solvencia del Estado es superior o inferior en España?

En el gráfico 2 se puede observar el déficit público de España resaltado y el déficit del resto de países de la Unión Europea sin resaltar.

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Aquí también podemos establecer de forma clara la misma división establecida anteriormente: un primer periodo que va hasta el pinchazo de la burbuja en 2007 donde España es fiscalmente responsable y un segundo periodo que inicia en 2007 donde España hace gala de una más que patente irresponsabilidad fiscal.

Como vemos en el gráfico 2, la crisis y recesión posterior impacta muy fuerte en las cuentas públicas de todos los países de la Unión Europea. En algunos países el impacto negativo inicial es incluso más fuerte que en España (como es el caso de Irlanda, Grecia, Portugal y, en menor medida, de Eslovenia).

Con la recuperación económica después de 2013, la práctica totalidad de países empiezan a reducir su déficit público, incluido España. Sin embargo, España es de los que más lento lo hace y durante varios años es el país con más déficit fiscal de Europa. En los 10 años que van desde 2012 a 2021, España ha sido 4 veces el país con más déficit de toda Europa, 3 veces ha sido el segundo y 2 veces el tercero. Es decir, en los últimos 10 años, España ha estado en el pódium europeo del déficit 9 veces, con 4 medallas de oro, 3 de plata y 2 de bronce.

Recordemos que los criterios de convergencia del euro obligaban a los Estados a conseguir un déficit fiscal menor al 3% del PIB. España fue capaz de cumplir con este criterio en 1998 y desde entonces lo cumplió todos los años hasta 2007 (lo que muestra que, tal y como estamos defendiendo, España fue fiscalmente un país muy responsable hasta 2007). En claro contraste, de 2008 a 2021, España sólo ha cumplido un año con el objetivo de déficit del 3% del PIB (en el año 2018).

Conclusión

España tiene un déficit público que parece completamente incurable. Pero esto no ha sido siempre así. La irresponsabilidad fiscal hizo su aparición en el año 2007 y parece que vino para quedarse.

En lo que tiene que ver con el partido político en el poder, y a pesar de que ambos partidos (PP y PSOE) han hecho gala de una notable irresponsabilidad fiscal desde el 2007, podemos concluir que el resultado político sí influye en estabilidad fiscal de España. El PSOE ha mostrado una tendencia fiscal marcadamente más irresponsable que la mostrada por el PP.

En el siguiente artículo analizaremos y justificaremos la utilización de otro indicador clave para la salud de las cuentas públicas: el déficit sobre ingresos fiscales. Este indicador es un complemento perfecto para el indicador utilizado aquí (déficit sobre PIB). En subsiguientes artículos analizaremos:

  1. La cuantía de la deuda pública (y compararemos con el resto de Europa).
  2. Veremos cuánto paga España en concepto de intereses (y hasta dónde podría llegar el coste de la irresponsabilidad fiscal pasada en forma de intereses.
  3. El impacto de la inflación en la cuantía de la deuda y una hipótesis sobre la lentitud del BCE para luchar contra la inflación.
  4. Las deudas que tiene España "escondidas debajo de la alfombra" en forma de pasivos contingentes y el elefante en la habitación (las pensiones).

Nos queda bastante análisis que hacer, así que le espero, estimado lector, en sucesivos artículos.

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