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Page resucita la guerra contra el almacén nuclear y Villar de Cañas le contesta: "Es mala fe"

La posibilidad de que Feijóo reviva el proyecto del ATC ha soliviantado a Page, que proclama que es "el peor sitio".

La posibilidad de que Feijóo reviva el proyecto del ATC ha soliviantado a Page, que proclama que es "el peor sitio".
Proyecto de ATC en Villar de Cañas | Europa Press

El proyecto de construir en España un Almacén Temporal Centralizado (ATC) para guardar durante sesenta años los residuos de las centrales nucleares hasta decidir su ubicación definitiva sigue en el limbo casi veinte años después de que empezara a andar. La mera posibilidad de que el PP, si llega al poder, resucite esta opción, ha puesto en pie de guerra a Emiliano García Page, su principal detractor desde que se eligiese como ubicación el pequeño pueblo conquense de Villar de Cañas. El "pacto energético" del PP propone sobre la energía nuclear, además de prolongar la vida de las centrales, "desbloquear de forma inmediata la construcción del ATC de Villar de Cañas". Page, que llevó sin éxito el proyecto ante los tribunales, proclamó el pasado jueves que escribiría a Alberto Núñez Feijóo para decirle que "es el peor sitio" alegando que no hay consenso social ni apoyo científico.

Desde Villar de Cañas, un pueblo que sigue entregado al proyecto, niegan a LD ambas cuestiones. Sobre el consenso social, recuerdan que en el pequeño municipio sus vecinos siguen apoyando un almacén que supondría, además, la construcción de laboratorios, infraestructuras y un parque industrial. Se preguntan "cuánto tiene que durar el consenso social" recordando que en los primeros años del proyecto dicho consenso "era absoluto", con la diputación, la comunidad autónoma entonces en manos de María Dolores de Cospedal y el gobierno de acuerdo.

El consistorio pide que este proyecto se defienda "como un proyecto estatal": "Un proyecto cuya ejecución y operación supone más de setenta años, no puede abandonarse o modificarse porque, puntualmente, en ese largo período, la responsabilidad política de alguna administración implicada, cambie de titular. Es un proyecto de Estado, de interés estratégico para España, debe quedar absolutamente libre de vaivenes políticos", señalaron en su día ante el Ministerio de Transición Ecológica en respuesta al último borrador del Plan de Residuos Radiactivos.

En cuanto a la otra afirmación de Page y de su consejero de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero, respecto a informes científicos que no lo verían "viable", en el consistorio responden que sólo puede tratarse de "desconocimiento" o "mala fe". Recuerdan lo que decían los informes que permitieron en su día que el proyecto avanzara: el Consejo de Seguridad Nuclear resolvió en 2015 a favor del emplazamiento estableciendo límites y condiciones en un extenso informe de cien páginas en el que se analizó exhaustivamente el terreno; antes de eso, el Consejo Interministerial que evaluó las candidaturas señaló que los terrenos de Villar de Cañas eran "viables" para la construcción y que eran "los más idóneos" para el ATC junto con los de Zarra, Ascó y Yebra.

El proyecto quedó paralizado poco después de la llegada de Pedro Sánchez al poder, antes de que el CSN emitiera el informe sobre el permiso de construcción, en el que llevaban invertidas más de 47.000 horas de estudio técnico. En cualquier caso, "los terrenos ya estaban evaluados y aprobados", insisten en el ayuntamiento.

Mientras arrecia la batalla política, los residuos nucleares continúan, de momento, en las piscinas de las centrales nucleares o, en aquellas donde ya están saturadas, en almacenes temporales individualizados, situados en cada emplazamiento a la espera de su destino definitivo. También continúan en Francia los residuos de Vandellós I que en principio deberían haber vuelto a España en 2017 y por los que España continúa pagando casi 80.000 euros al día de penalización, un importe que será recuperado en parte a su regreso.

El plan B, 2.000 millones más caro

El borrador del último Plan de Residuos Radiactivos continúa defendiendo el ATC como opción idónea pero incluye la posibilidad de una segunda vía, el desarrollo de Almacenes Temporales Descentralizados que se construirían en cada una de las centrales españolas y que parece la opción predilecta de la ministra Teresa Ribera aunque también sería la más cara. Optar por un ATC costaría 2.124 millones menos que construir siete almacenes.

El plan recoge, además de estas cifras, otras ventajas del ATC sobre los ATD: la posibilidad de "centralizar y optimizar los esfuerzos dedicados a la gestión de este tipo de residuos" y de liberar "totalmente los emplazamientos de las centrales nucleares cuando estas hayan sido desmanteladas", como tarde en 2035 si sigue adelante el plan de cierre.

La construcción del ATC prevé, además, la instalación de un laboratorio de residuos para desarrollar e investigar mejoras sobre su almacenamiento definitivo. En España, la solución proyectada es la construcción de un Almacén Geológico Profundo.

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