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Las falacias nucleares de Pedro Sánchez: ¿cuánto tarda en construirse una central?

Sánchez espetó a Feijóo que era una "falacia" proponer la nuclear como una posible solución.

Sánchez espetó a Feijóo que era una "falacia" proponer la nuclear como una posible solución.
Central nuclear de Almaraz | Cordon Press

Como ocurrió en el debate del estado de la nación, Pedro Sánchez volvió a dejar claro su rechazo a la energía nuclear después de que Alberto Núñez Feijóo, en su primer debate en el Senado, le instara a aprovechar "todas las fuentes de energía posibles" y le reprochara que España sea el único de los 13 países europeos con centrales que no haya reconsiderado sus planes de cierre.

"No es una solución para la crisis energética", dijo Sánchez, que volvió a defender el acuerdo "para un cierre paulatino" de los reactores alegando que 2027 (fecha en que dejaría de operar el primer reactor) "es mucho más que 2022". "Hable con las empresas", dijo un Sánchez que lleva meses poniendo en la diana a las eléctricas. "No hay empresas en España que estén interesadas en abrir una nueva central", insistió, "crear una planta nuclear son 15 o 20 años (…) si quisiéramos construirla, que ya le digo que no queremos, no estaría operativa hasta dentro de 15 o 20 años. Es una falacia plantear esta solución".

A contracorriente de los países que sí están abogando en este contexto de crisis por esta fuente de energía o al menos planteándose las fechas de clausura (hasta la antinuclear Alemania retrasará tres meses el cierre de dos de sus tres últimos reactores), Sánchez volvió a dejar la pelota en el tejado de las empresas que operan el parque nuclear español deslizando que son ellas las que desean cerrar y las que no quieren construir más centrales en España. Para el experto en energía nuclear Manuel Fernández Ordóñez, se trata de "una auténtica falacia por parte del Gobierno", que hace una política "de cerrar centrales nucleares y luego dice que nadie quiere construirlas".

"¿Quién va a hacer inversiones multimillonarias en este país con la inseguridad jurídica que tenemos? ¿Cómo se va a invertir en energía nuclear en un país cuyo gobierno dice que quiere cerrar las centrales nucleares? Si no hay una voluntad política, es imposible que se hagan inversiones", insiste, en declaraciones a LD.

Luis E. Herranz, profesor de Investigación en Seguridad Nuclear y Responsable de la Unidad de Investigación en Seguridad Nuclear del CIEMAT destaca cómo la voluntad de una empresa de invertir en una central depende de "la estabilidad fiscal y política que se mantenga en el país en que se está construyendo". Al respecto, recuerda cómo una empresa en España, Iberdrola, "ya tiene experiencia en construir una central nuclear y que se la cierren cuando está construida a más del 70%", en alusión a la central de Valdecaballeros, en Extremadura y la moratoria nuclear. Una decisión, que, recuerda, fue tomada por el PSOE y "la hemos estado pagando todos durante décadas". Herranz también apunta que esa voluntad de inversión también depende de "los impuestos que artificialmente se aplican al Mwh nuclear". El sector lleva años quejándose de la presión fiscal que soportan.

"Las eléctricas son empresas que se deben a sus accionistas. Si la coyuntura político-económica hace que otras energías sean subvencionadas, con garantía de compra y arrojan más beneficios a las eléctricas… el accionista estará feliz con lo que más euros le dé", comenta Herranz, que destaca el ejemplo de otros países como Reino Unido que han apostado por asociarse a la inversión privada en centrales nucleares.

¿Cuánto se tarda en construir una central?

Sánchez, que hace unos días vendió como remedio a la crisis un futuro gasoducto con Italia que según los expertos se tardaría al menos una década en construir, utilizó los plazos en la construcción de centrales como argumento para desechar este tipo de energía. Aunque el presidente aventuró la cifra de 15 o 20 años, Herranz destaca que el tiempo en levantar una central varía en función de distintos factores. "En primer lugar, depende de si es la primera construcción de un diseño de reactor; en este caso el tiempo es siempre superior al tiempo que finalmente se tarda cuando se incorpora la experiencia de las primeras construcciones de ese diseño. En segundo lugar, el lugar en el mundo; en China se ha tardado 4-5 años en construir reactores que en Europa han requerido 8-10 años".

Fernández Ordóñez subraya que "los últimos proyectos en Europa y EEUU han tenido grandes retrasos porque no construimos centrales desde hace décadas. Hemos perdido toda la cadena de valor, pero podemos volver a recuperarla. En los años 80, construíamos centrales nucleares en plazos de 4-5 años. Hoy en día, países como China o Corea del Sur construyen las centrales en esos plazos", sostiene.

Otros países están embarcados en proyectos de reactores modulares pequeños (SMR) o "minirreactores", que se diferencian entre otras cosas de las grandes centrales en el tiempo de construcción: sus componentes podrán construirse en fábrica, ensamblarse y desplazarse después al lugar de instalación, lo que permitiría abaratar costes y plazos respecto a una gran central en la que existen variaciones de diseño en prácticamente cada emplazamiento. Herranz destaca que en el futuro (se espera que los proyectos en marcha en EEUU y Europa comiencen a materializarse en la década de los 30) los SMR "pueden construirse en tres años"; Fernández Ordóñez apunta que hay estudios que hablan de incluso dos.

El uranio que "viene de Rusia"

En su intervención, Sánchez también señaló a Feijóo que el 40 por ciento del uranio en España "viene de Rusia". No mencionó, sin embargo, el hecho de que la ley de Cambio Climático aprobada en mayo de 2021 prohibió de forma explícita la búsqueda y extracción de uranio en nuestro país:

"Debido a sus perjuicios y a su coste tampoco se otorgarán nuevos permisos de exploración, de investigación o concesiones de explotación de minerales radiactivos, ni se admitirán nuevas solicitudes de autorización de instalaciones radiactivas", señala la norma respecto a los proyectos relacionados con la minería del uranio.

En España, se extrajo uranio en Salamanca y Badajoz hasta 1998, en que se consideró que no era económicamente viable. La empresa australiana Berkeley se hizo después con los derechos de explotación de buena parte de las reservas y trató de abrir una mina en Retortillo, Salamanca. El proyecto fue rechazado el año pasado por el Ministerio de Transición Ecológica tras el informe desfavorable del Consejo de Seguridad Nuclear. La empresa sigue sosteniendo que los yacimientos permitirían cubrir las importaciones desde Rusia.

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