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¿Ecologismo o negocio? Las peticiones de licencias triplican los objetivos de 2030

La voracidad de Forestalia en Aragón, sólo un botón de muestra de la bicoca en que se ha convertido el negocio verde.

La voracidad de Forestalia en Aragón, sólo un botón de muestra de la bicoca en que se ha convertido el negocio verde.
fotovoltaica, planta de energía solar, módulos solares | Pixabay/CC/fabersam

La polémica desatada por el voraz asalto de Javier Lambán y Fernando Samper para llenar de molinos eólicos los parajes naturales de Teruel ha dejado al descubierto el lucrativo negocio que, al calor de la concesión pública, supone el ecologismo energético.

En Libre Mercado ya hemos contado cómo la empresa de Fernando Samper, el antiguo magnate del cerdo, reconvertido en paladín del kilovatio verde, lograba batir a gigantes energéticos como Endesa en las subastas renovables que se celebraron en 2016 y 2017. El método de concesión de este negocio permitía que una compañía como Forestalia (cuyos empleados fluctúan entre 50 y 200 y sin capacidad propia para levantar un solo molino) se terminara convirtiendo en una conseguidora de permisos para instalación de megavatio ecológico. Cuyo objetivo no era tanto levantar molinos y extender placas fotovoltaicas, sino "colocar" a terceros la concesión pública con su preceptivo informe de impacto ambiental favorable.

Y no es para menos. Fuentes de mercado especializadas consultadas por Libre Mercado indican que actualmente la valoración que se hace de una instalación eólica de nueva creación oscila en el mercado entre los 1,2 y los 1,7 millones en megavatio. Pensemos en las instalaciones de Samper, debidamente troceadas en explotaciones de menos de 50 megavatios, lo que les permitía obtener el visto bueno del informe de impacto ambiental de la consejería del gobierno autonómico y no del Ministerio de Transición Ecológica. Una vez construido, cada uno de esos proyectos superaría de media los 74 millones de euros a precio de mercado.

Consecuencia lógica

Estos números unido a la alfombra roja que tanto administración como plataformas, medios de comunicación y, sobre todo, financiadores colocan por delante a este tipo de proyectos en detrimento de instalaciones basadas en combustibles fósiles o la nuclear, han disparado la demanda muy por encima de las ya ambiciosas expectativas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

El sector fotovoltaico español tiene previsto incorporar 15 gigavatios (GW) de potencia durante los próximos dos años, tras cerrar 2021 con 4.690 megavatios (MW) de nueva capacidad entre plantas e instalaciones de autoconsumo, según el informe anual de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF).

Concretamente, se instalaron un total de 3.487 MW de plantas fotovoltaicas en suelo en España, un 21% más que el año anterior, sin contar con ningún tipo de ayuda o esquema retributivo regulatorio.

En cuanto a las instalaciones de autoconsumo, se instalaron durante el último año un récord de 1.203 MW, lo que supone duplicar el volumen de hace un año, gracias al crecimiento del sector doméstico, que concentra una de cada tres nuevas instalaciones en España, solo por detrás de la industria (41%).

Para este año, el director genera de UNEF, José Donoso, ha asegurado que son "optimistas" y, aunque no ha querido dar cifras, vaticina que el sector superará las cifras de 2021, tanto en plantas en suelo como en autoconsumo.

A nivel mundial, España fue el séptimo país que más potencia fotovoltaica instaló en 2021, y se mantiene como el noveno con mayor capacidad acumulada de esta tecnología.

En Europa se instaló una cifra récord de 25,9 GW entre todos los Estados miembros, liderados por Alemania y España por delante de países como Países Bajos, Polonia y Francia.

En el mercado de contratos de compraventa de energía (PPA, por sus siglas en inglés), España lideró a los Veintisiete con 2.348 MW firmados, cerca del 35% del total, por delante de Alemania (971 MW) y Países Bajos (586 MW).

Según los datos de UNEF, actualmente hay 2,8 GW (77 plantas) en construcción, 7,1 GW (235 plantas) con permiso para iniciar las obras y otros 8 GW (232 plantas) que ya han obtenido la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).

Así, lo que está sucediendo es que, frente a los 39.000 MW de nueva fotovoltaica contemplados en el plan oficial, actualmente hay unos 80.000 MW con trámites administrativos ya iniciados y sometidos a información pública.

Y la ambición de los promotores no cesa: la patronal fotovoltaica y la Asociación Empresarial Eólica (AEE) ya han pedido que se aumenten en el PNIEC desde los 50.300 nuevos MW ahora contemplados en el plan hasta un total de 63.000 MW adicionales, un 26% más.

Estos nuevos objetivos que pide el sector, en el caso de las fotovoltaicas implica más que triplicar la actual potencia instalada en España, donde están en funcionamiento plantas fotovoltaicas con una capacidad total de 17.700 MW, según los últimos registros actualizados de Red Eléctrica de España, el gestor del sistema eléctrico nacional.

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