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El Gobierno manosea el IPC: contará más el ocio y la cultura que la comida o la casa

El INE cambia la metodología en el cálculo de la estadística que más golpea a Sánchez en el bolsillo de los españoles: la inflación.

El INE cambia la metodología en el cálculo de la estadística que más golpea a Sánchez en el bolsillo de los españoles: la inflación.
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño. | Europa Press

Está claro que el indicador de precios molesta cada vez más al Gobierno y sus intereses electorales. Desde que en 2022 el IPC empezó a despuntar con máximos preocupantes en marzo (9,8%) y en julio (10,8%), la ministra de economía Nadia Calviño puso en el punto de mira al Instituto Nacional de Estadística y su forma de medirlo (algo que no le había preocupado hasta ese momento).

Más preocupada por la curva estadística que por la cruda realidad que viven los españoles, teniendo que afrontar un súbito encarecimiento del coste de la vida, con una pérdida histórica de salarios reales y un empobrecimiento como no se veía en décadas, Calviño anunció que haría cambios en el organismo estadístico del Estado. Así, no sólo puso en marcha un indicador nuevo, que se sacó de la manga, y que llamó PIB diario, sino que ha instado al cambio de presidencia, despidiendo a Juan Rodríguez Poo y colocando en su lugar a Elena Manzanera.

El cambio metodológico en energía

Este lunes hemos conocido el indicador adelantado del IPC, con una importante subida de la inflación subyacente (7.5%) y que, pese a los cambios de metodología que ha introducido el Ejecutivo con la excusa de armonizar nuestra estadística con la UE, sigue mostrando una preocupante tendencia al alza.

Uno de los cambios que ya se habían anunciado, el de la introducción del mercado libre en los precios energéticos, es quizá uno de los más llamativos. Cuando en la primera mitad del año pasado los precios de la energía se disparaban, multiplicándose incluso por 10, disparando a su vez el IPC por encima del 10%, la ministra Nadia Calviño se quejaba amargamente y señalaba que el IPC estaba dopado porque el indicador sólo recogía los datos relativos al mercado regulado y no al mercado libre (en aquel momento con precios más baratos que el regulado). Así, en aquel momento, mientras el IPC en España se disparaba, en Europa estaba contenido. En cambio, ahora que en Europa está disparado, en España, se ha contenido, por el doble efecto escalón (la comparación anual del IPC hace que se compare con altas cifras del año pasado), y las diferencias entre los precios del mercado libre y el regulado ahora son mínimas.

Además, curiosamente en aquella primera mitad, Calviño también decía que era injusto hablar de IPC (cuando este superaba el 9%) y que era mejor fijarse en la inflación subyacente porque ésta era la mitad o menos que el IPC. En el mes de marzo de 2021, por ejemplo, el IPC estaba en el 9,8% y la subyacente en el 3,4%. Decía Calviño que era mejor fijarse en la subyacente porque eliminaba los efectos estacionales de la energía y los alimentos no elaborados. Curiosamente ahora, que la subyacente vuela muy por encima del IPC interanual, Calviño prefiere fijarse en el dato interanual, por mucha estacionalidad que introduzcan los datos de la energía y los alimentos no elaborados.

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Más ocio y cultura y menos alimentos y vivienda

Pero si hay un elemento introducido en el cambio metodológico que llama poderosamente la atención es el de la reducción de la ponderación de los alimentos o la vivienda, frente al ocio y la cultura.

Con la excusa de la armonización con los países de nuestro entorno, el Gobierno reduce en el IPC la ponderación de dos de los elementos que más está subiendo, incrementando de una manera trascendental la capacidad de gasto de los españoles: la cesta de la compra, cuya subida supera con creces el 15% que señalaba el último informe definitivo del IPC, y la vivienda, con precios de los alquileres disparados y el euríbor haciendo estragos en cientos de miles de hipotecados. (El dato que emplea estadística en el caso de la vivienda es el de los precios de los alquileres, no el de las hipotecas)

Ahora, según ha explicado el INE, han disminuido la ponderación de la cesta de la compra y el pago de vivienda, y , en su lugar, han incrementado el peso dentro del indicador de variables como el ocio, la cultura o el transporte (cuyo encarecimiento no alcanza las tasas de la vivienda o los alimentos).

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La explicación de los técnicos

Desde el Instituto Nacional de Estadística tratan de normalizar el cambio metodológico al decir que "se pueden ir adaptando a las necesidades" y si hay un producto novedoso que empiezan a comprar los españoles, añadirlo. "Los cambios son fundamentales para mantener el IPC actualizado y no hay otra manera de hacerlo que no sea a enero de cada año", dicen desde el instituto estadístico.

Sin embargo, los cambios introducidos este 2023 son sorprendentes ya que modifican la manera en la que se calcula el IPC. "Cuanto más consumas un producto, más importancia tendrá en la cesta", ha explicado el subdirector general de Estadísticas Coyunturales del INE, Ignacio González Veiga en un briefing con periodistas. Hasta ahora el peso de la alimentación, la vivienda o el calzado se repartía en función de los gastos de las familias españolas, a las que el INE les preguntaba en la Encuesta de Presupuestos Familiares. "Ha cambiado la fuente", lo justifica González Veiga. Desde enero de 2023, dice, el IPC ya se adapta a la normativa europea y la fuente principal para el cálculo de las ponderaciones se hará con la Contabilidad Nacional. Y gracias a ello, el peso que la alimentación tendrá en el IPC será menor. Lo que podría contentar a un Ejecutivo cuyas medidas a favor de rebajar el precio de la cesta de la compra brillan prácticamente por su ausencia. Eso sí, González Veiga reconoce que este cambio introduce un elemento que hace incomparable la serie pero que al publicar el dato se cuidan mucho de que la diferencia no sea muy grande.

En el caso de la modificación al añadir el mercado libre, el subdirector general de Estadísticas Coyunturales del INE, Ignacio González Veiga insiste en que hasta ahora solo se contabilizaba el mercado regulado porque "la tendencia de precios iba en paralelo a la medición porque era similar" pero que los vaivenes en estos mercados han hecho necesario incluir el mercado libre. Eso sí, para poder hacer un seguimiento de los precios energéticos, han tenido que pedirles a las empresas comercializadoras información detallada de lo que pagan sus clientes. "Necesitamos los precios de cada uno de los contratos y las ofertas, no nos vale el precio medio", insiste el subdirector de estadísticas quien hace hincapié en que cuando en los meses atrás le pedían esta información a las comercializadoras, lo que les facilitaban eran sus ingresos medios. González Veiga asegura que el 80% de las empresas energéticas ya les pasan los datos como ellos quieren (cumpliendo en tiempo y forma) y se muestra "orgulloso" de ello.

Adiós estadísticos, hola datos oficiales

Entre los datos introducidos en la estadística está el de la contabilidad nacional. Para realizar estas revisiones el IPC ha utilizado tradicionalmente la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) como fuente de información, que se completaba con datos procedentes de la Contabilidad Nacional, del propio IPC y de otras fuentes de la oferta de los diferentes sectores. Sin embargo, ahora la fuente principal será la de Contabilidad Nacional. Por lo tanto, la estructura general de ponderaciones del IPC vigentes desde enero de 2023 se obtienen a partir del Gasto de Consumo Final de los Hogares de la Contabilidad Nacional. Dicha estructura es la que, ahora, se completará con la EPF. Dice el INE que este cambio se ha decidido para ponernos al día con el "reglamento 2020/1148 de la Comisión Europea".

¿Y de dónde salen los datos de Contabilidad Nacional? ¿Acaso del cuerpo de estadísticos del INE? No. Salen de un conjunto de fuentes de información para evaluar la evolución económica. Dentro de estas fuentes destacan, por ejemplo, la Agencia Tributaria, la DGT (ministerio del Interior), El Ministerio de Transportes, la Intervención General de la Administración del Estado. Loterías y Apuestas del Estado (Hacienda) o el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social o el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

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