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El infierno de vivir en un edificio dominado por los okupas: "La Sareb abandona sus pisos y las víctimas somos nosotros"

Los propietarios de un edificio de Palma de Mallorca denuncian la pasividad del llamado banco malo ante la okupación de sus viviendas.

Los propietarios de un edificio de Palma de Mallorca denuncian la pasividad del llamado banco malo ante la okupación de sus viviendas.
Suciedad, destrozos y coches quemados en el edificio okupado de Palma de Mallorca | LD

Junto al creciente número de inquiokupas, la Plataforma de Afectados por la Ocupación lleva tiempo alertando del infierno al que se ven sometidos todos aquellos que viven en edificios donde una o varias viviendas pertenecen a fondos de inversión, bancos o a la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), más conocida como banco malo. Se trata de pisos que se quedan vacíos durante un largo periodo de tiempo y que se okupan con facilidad sin que, en muchas ocasiones, sus legítimos propietarios se molesten en denunciarlo, lo que deja al resto de vecinos atados de pies y manos.

El problema para ellos ya no es sólo el perjuicio económico en caso de querer alquilar o vender su casa en un bloque dominado por okupas, sino los terribles problemas de convivencia que éstos generan. "A pesar de que es un delito, yo podría llegar a entender que okuparan un piso de estos por necesidad, pero lo que no puedo entender es que dinamiten la convivencia, que vandalicen y ensucien todo, y que ataquen al resto de personas que viven allí", lamenta Antonio Enseñat, el presidente de una comunidad de propietarios de Palma de Mallorca donde, según denuncia, la Sareb es la dueña de 11 de 16 viviendas, todas ellas okupadas desde hace ocho años. "La Sareb abandona sus pisos, es una dejadez total, y las víctimas somos nosotros", denuncia en conversación con Libre Mercado.

El objetivo de estos okupas es terminar de hacerse con todo el edificio y, para ello, no dudan en acosar a las únicas cuatro familias que siguen viviendo en él. La suciedad, los coches rayados o las ruedas pinchadas son ya una constante. Lo más preocupante, sin embargo, es el incendio que se originó hace unos meses y cuyas causas se desconocen. "Hemos intentado contactar con las autoridades y pedirles que mediaran y no nos han hecho caso, la Sareb tampoco contesta y la única vía legal que tenemos como comunidad de propietarios es interponer una demanda por actividades ilegales, pero tampoco está surtiendo efecto. Entonces, nos encontramos en un callejón sin salida, porque sufrimos un total desamparo, tanto jurídico como administrativo, desde hace ocho años, porque nadie considera que nosotros tengamos un problema, cuando tenemos un problema bastante grave", reitera Antonio.

El calvario de los vecinos

El edificio, situado en una zona obrera de Palma, se terminó de construir en 2012, pero la constructora entro en quiebra y aquellos pisos que no habían sido vendidos pasaron a manos de la Sareb. Desde entonces, los vecinos viven un auténtico calvario. "Esta gente destruye la convivencia, las zonas comunes, amedrentan y extorsionan a las personas con las que comparten el garaje… De hecho, cada poco rompen la puerta, y hace cinco meses hubo un incendio en el que no hubo muertos de milagro -asegura Antonio-. Si se hubiera producido de noche, estaríamos hablando de una tragedia. Afortunadamente, fue de día y se pudo desalojar el edificio rápidamente".

Los cuatro vecinos que conviven con los okupas lo hacen porque no les queda más remedio. "Están todos de alquiler y viven allí porque los propietarios se lo dejan barato y es lo único a lo que pueden acceder", explica el presidente de la comunidad, que asegura que "encima, tienen que aguantar cómo los okupas se chotean de ellos por pagar y no vivir por la cara".

Su objetivo es evidente: hacerse con todo el bloque. No en vano, además de los pisos de la Sareb, hace unos meses también okuparon el piso de Antonio. Lo había heredado de su padre y decidió ponerlo en alquiler. Sin embargo, a finales del año pasado, el inquilino decidió marcharse tras comprobar lo terrible que era vivir en esas circunstancias: "Le rajaban las ruedas del coche, se lo rayaban…".

La pasividad de la Sareb

Antonio limpió el piso y lo pinto de nuevo a la espera de decidir qué hacer con él, pero un problema con la empresa de alarmas permitió que se lo okuparan. Inmediatamente interpuso una denuncia, pero todavía hoy no ha recibido respuesta. De eso han pasado cuatro meses. Sin embargo, los pisos de la Sareb llevan okupados ocho años, algo totalmente incomprensible. "Ni son proactivos para acabar con la okupación de sus viviendas ni las sacan a la venta", lamenta Antonio, quien pone en duda que el llamado ‘banco malo’ haya denunciado todos los casos.

"Hace tiempo echaron a unos, pero, aunque teóricamente pusieron una puerta antiokupas, se volvieron a meter dentro y así seguimos", explica el presidente de esta comunidad, que hace hincapié en que si no ponen fin a esta situación de una vez por todas es simple y llanamente porque no tienen ningún interés. "Cualquier otra empresa ya los hubiera echado. De hecho, hay otros edificios en los que nos consta que se ha llegado a un acuerdo económico con los okupas para que se vayan y luego ponen alarmas, etc., pero, en este caso, lo que hay es una dejadez total", insiste.

"Lo más surrealista es que incluso hay temporadas en las que la propia Sareb ha dejado de pagar la comunidad y hasta que no interponen una demanda judicial no vuelve a pagar. "En definitiva, la Sareb abandona sus pisos", resume indignado Antonio, quien reprocha igualmente a la administración que tampoco haga nada para evitar que pinchen la luz, por ejemplo.

La Sareb, sin embargo, se justifica alegando que, precisamente por su consideración de gran tenedor, la ley le impide desalojar a los okupas ante el más mínimo indicio de vulnerabilidad. Precisamente por eso, se trata de buscar una utilidad social, ofreciendo a las familias en cuestión pagar un alquiler en función de sus ingresos e incorporarse a un programa de búsqueda de empleo. Las fuentes consultadas por Libre Mercado aseguran que de sus 11 viviendas, una ya les consta como desalojada, aunque los vecinos insisten en que ya se ha vuelto a okupar. En cuanto al resto de casos, alegan que tres están todavía en manos del juez, dos están a expensas de recibir un informe de vulnerabilidad y otros cinco ya no podrían considerarse casos de okupación, puesto que dichas familias han aceptado pagar un alquiler social.

Falsos vulnerables y delincuentes premiados

"Lo que da rabia de todo esto es que tú eres una víctima y nadie te considera como tal. Al final, las víctimas parece que son los que okupan el piso, cuando en este caso, además, estas personas manejan unos coches que ya me gustaría a mí tenerlos, porque yo no me puedo pagar un Audi A6 o un BMW como los que ellos tienen", denuncia el presidente de esta comunidad de vecinos, en consonancia con los numerosos testimonios de los que LM ha ido dando cuenta en los últimos años.

Precisamente por eso, Antonio se revuelve ante la confirmación de la Sareb de que algunos de los okupas de su edificio han conseguido ya que les ofrezcan un alquiler social. "Hay unas listas de espera larguísimas para recibir un piso de protección oficial o de Servicios Sociales y a esta gente, en lugar de castigarles por el delito que han cometido, se les premia. De verdad que es el mundo al revés", lamenta.

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