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La UE veta oficialmente el coche de gasolina desde 2035 con la excepción alemana

Italia, que se abstuvo, reclamó que los biocombustibles sean también una opción. La tramitación concluye hoy.

Italia, que se abstuvo, reclamó que los biocombustibles sean también una opción. La tramitación concluye hoy.
EFE

Tras unos días de incertidumbre por el amago alemán de tumbarlo, el Consejo de la UE ha aprobado el reglamento que prohíbe la matriculación de vehículos nuevos que generen emisiones a partir de 2035 y que supone en la práctica el veto al coche de gasolina y combustión desde esa fecha. Los vehículos adquiridos antes de esa fecha podrán seguir circulando aunque el objetivo de la UE es que en 2050 dejen de poder hacerlo.

Los ministros de Energía, reunidos este martes en Bruselas, han dado así la luz verde definitiva a una medida a la que ya sólo le falta su publicación en el Diario Oficial de la UE y que a punto estuvo de descarrilar por las dudas de última hora del Gobierno alemán, que reclamó incluir una excepción para vehículos de combustión que circularan exclusivamente con los denominados combustibles sintéticos, fabricados a base de CO2 capturado de la atmósfera e hidrógeno verde y que de momento no han pasado de los proyectos piloto.

Tras el sí de Berlín, se despejó el camino para este último paso en la tramitación. Sólo Polonia ha votado en contra: Bulgaria se ha abstenido y finalmente también se ha abstenido Italia, que reclama que en el camino marcado por la UE hacia las "cero emisiones" se contemple la opción de los denominados biocombustibles, mucho más desarrollados y que, defienden, también servirían para "descarbonizar" el transporte. De hecho, a ellos se encomiendan el sector aéreo y marítimo para cumplir las exigencias de la UE para 2050.

El reglamento así aprobado sólo permitiría desde 2035 la matriculación de vehículos eléctricos o de hidrógeno, dejando fuera tanto a los diésel y gasolina como a los modelos híbridos. Mientras, los críticos denuncian que se aboque al consumidor a una sola tecnología para cumplir los fines ecologistas europeos: el coche eléctrico.

Italia ha aprovechado la cita europea para reiterar la petición de considerar los biocombustibles como combustibles neutros, capaces de compensar las emisiones de CO2 desde su origen. Por el momento, la normativa aprobada no lo incluye aunque se contemplan revisiones hasta 2035. Según el Ejecutivo italiano, "la partida no ha terminado".

Ribera critica a Alemania

El gobierno español, alineado con las intenciones europeas de acabar con el coche de gasolina, ha criticado las maniobras de última hora en torno al reglamento. Desde Bruselas, Teresa Ribera ha señalado que lo ocurrido no ha sido "bueno" ni "agradable" y que espera que todos los países miembro hayan aprendido que esto no puede sentar "un precedente que se utilice siempre", en clara alusión a Alemania y su amenaza de bloqueo. El no alemán habría supuesto que la norma no saliera adelante justo en el último momento y tras dos años de negociaciones.

Desde Alemania, su poderosa industria automovilística ha celebrado la ventana que se ha abierto pero señalando que el combustible sintético, aún por desarrollar, quedará reservado a nichos muy concretos y probablemente no será una solución viable para mantener en las carreteras a la totalidad del parque automovilístico europeo para 2035. Un estudio citado por la prensa local señala que la producción esperada de este tipo de combustible para ese año sólo alcanzaría para alimentar a un 1,7 por ciento de los casi 300 millones de coches de gasolina y diésel europeos.

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