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Cuatro ciudades que pusieron peaje a los coches y podrían inspirar a algún alcalde español

La Ley de Movilidad Sostenible abre la puerta a los peajes en las ciudades. Estas son algunas de las ciudades europeas que ya los tienen.

La Ley de Movilidad Sostenible abre la puerta a los peajes en las ciudades. Estas son algunas de las ciudades europeas que ya los tienen.
Unsplash/Christian Lendl

La Ley de Movilidad Sostenible que ha mandado el Gobierno al Congreso incluye la cobertura legal para que los ayuntamientos que quieran puedan implantar peajes a los coches para acceder al centro. Con esta "habilitación legal", los consistorios "que así lo deseen" podrán "introducir una tasa por la circulación de vehículos que superen los límites o categorías máximas de libre circulación estipuladas en las Zonas de Bajas Emisiones".

A la espera de ver si hay ciudades que se apuntan a esta nueva forma de recaudar y la forma en que lo hacen, hay crecientes ejemplos en las ciudades europeas de peajes o tasas para restringir al máximo la circulación en el centro. Estos son algunos de ellos:

El Área C de Milán

La ciudad italiana fue pionera: comenzó a cobrar a los coches más contaminantes en 2008 con el denominado ecopass y cuatro años más tarde implantó la denominada "área C", que cobra a todos los conductores 7,5 euros por acceder en días laborables al centro entre las 7.30 de la mañana y las 19.30 de la tarde salvo que el coche sea híbrido, eléctrico, motos o ciclomotores. Los residentes también tienen que pagar por circular con su propio vehículo, a partir del trayecto número 43: en su caso, abonan 3 euros al día.

La norma, además, establece un calendario por el que irá endureciéndose con el tiempo. En la actualidad, tienen vetado el acceso los coches más contaminantes: los gasolina anteriores a 1996 y los diésel anteriores a 2005. Pero a partir de este año, también estarán vetados los gasolina matriculados en torno a 2000 (normativa Euro 3) y los diésel anteriores a 2019. En 2029 todos los vehículos diésel que cumplen la actual normativa estarán prohibidos y en 2030 también lo estarán los gasolina posteriores a 2009.

Estocolmo: hacia la prohibición

La capital sueca también implantó en la primera década del siglo una tasa de congestión para el centro de la ciudad. A partir del próximo año, no obstante, no bastará con pagar para los vehículos con emisiones: en otoño, el consistorio anunció que una zona del centro urbano quedará reservada para los vehículos cero emisiones. Sólo podrán circular los eléctricos, lo de pila de hidrógeno y los que circulen con gas bajo la normativa Euro 6. Los camiones y furgonetas que sean híbridos enchufables podrán también circular, pero no los turismos. Cualquier tipo de vehículo gasolina o diésel quedará prohibido, a excepción de los de emergencias y los de discapacitados, entre otras excepciones. Al anunciarlo, el alcalde se jactó de impulsar la zona cero emisiones más ambiciosa del mundo".

La aspiración de Oslo

La ciudad noruega fue noticia hace unos años por sus anunciadas intenciones de convertirse en la primera ciudad en prohibir completamente los vehículos gasolina y diésel en una fecha tan temprana como 2019. Aunque finalmente no ha llegado a tanto, sí está entre las ciudades más hostiles a los coches, con peajes de "descongestión" repartidos por los tres anillos en que dividen la ciudad. Los únicos vehículos que no pagan son los coches de hidrógeno. Los eléctricos pagan peajes más bajos y los diésel, los más elevados, mientras que los híbridos y gasolina pagan la tasa normal, de 2,5 euros cada vez que se pasa por un puesto de peaje (3 euros en hora punta)

La Congestion Charge de Londres

En el centro de la capital británica, de momento, los vehículos diésel y gasolina pueden circular pero les sale muy caro. La denominada Congestion Charge impone el pago de 15 libras al día para conducir entre las 7 y las 18 horas en laborables y entre las 12 y las 18 horas en fin de semana y festivos en el centro de la ciudad. Sólo las navidades se libran de la tasa.

Los únicos vehículos que pueden circular por el centro de Londres sin pagar son los eléctricos o de pila de hidrógeno, pero incluso estos tendrán que pagar por circular a partir del 25 de diciembre de 2025. La tasa incluye excepciones como una reducción del 90 por ciento para residentes, o la exención para vehículos para minusválidos, vehículos con nueve plazas o más, motos y emergencias, entre otros.

Entre tanto, la presión para continuar impulsando medidas de este tipo continúan: ecologistas acaban de lanzar un manifiesto para "avanzar hacia municipios más habitables y saludables" que denuncia que "respiramos más de 20.000 veces al día un aire que no podemos ingerir y demandan, entre otras cosas, "desincentivar el uso del vehículo privado en los desplazamientos urbanos y periurbanos" y "desarrollar áreas de tráfico restringido que impulsen cambios de hábitos reales hacia modelos de transporte más sostenibles como el transporte público, la movilidad peatonal o la bicicleta". También reclaman la "conversión de, al menos, el 30 por ciento de la capa asfáltica del espacio público en espacios verdes urbanos".

Mientras, desde el sector de la automoción reclaman unas políticas de movilidad diseñadas a nivel europeo en lugar de la "fragmentación de los mercados urbanos" en los que cada uno cuenta con "sus propias reglas de juego", como señaló en una conferencia reciente el presidente de la patronal automovilística europea, ACEA, Luca de Meo.

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