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¿Salvar o rematar el coche de gasolina? Las propuestas 'verdes' para las europeas

Buena parte de los programas está dedicada a la agenda climática: las propuestas son radicalmente dispares.

Buena parte de los programas está dedicada a la agenda climática: las propuestas son radicalmente dispares.
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En estas elecciones europeas también se juega el rumbo de la denominada "agenda verde", con propuestas que reclaman ralentizar o dar pasos atrás en algunas de las medidas más cuestionadas o por el contrario acelerar la "descarbonización" a base de impuestos o renunciar a fuentes de energía clave. Estas son algunas de las propuestas más destacadas de los partidos en energía y "movilidad":

Nucleares: seguir o cerrar ya

Dos partidos, PP y Vox, defienden abiertamente mantener las centrales nucleares. Los populares apuestan "por el mantenimiento y desarrollo de la energía nuclear cuando sea la opción más idónea para conseguir bajas emisiones, precios bajos y estables, y seguridad de suministro". Vox apunta que "debemos contemplar cualquier fuente de energía como una herramienta al servicio de la soberanía nacional, incluyendo la nuclear, la térmica cuando sea necesario, las potencialidades de la hidroeléctrica y todas las renovables".

En el programa del PSOE, (partido en el que convive el mantenimiento del plan de cierre con llamativos cambios de opinión en Europa como el de Nadia Calviño al llegar al BEI) hay un absoluto silencio sobre la nuclear: se limitan a destacar que continuarán "trabajando para que la Unión se siga comprometiendo con el despliegue de energías renovables de manera garantista". Mucho más claros son sus socios de Sumar y Podemos: la coalición de Yolanda Díaz promete eliminar "la energía nuclear y el gas de la taxonomía verde europea" y propone "una reforma integral del Tratado Euratom para reforzar la seguridad en el desmantelamiento del parque nuclear europeo y la gestión de residuos peligrosos, y que refleje los verdaderos costes y riesgos del proceso". Mientras, el partido de Irene Montero aboga directamente por establecer "objetivos de cierre de las centrales de carbón antes del final de 2025 y de las centrales nucleares antes del final de 2024".

Cruzada contra el petróleo

Al tiempo que renuncian a lo nuclear, Sumar y Podemos abogan por renunciar prácticamente ya al petróleo y gas. El partido de Montero quiere la reducción "a la mitad en 2030 de la producción energética primaria basada en combustibles fósiles para alcanzar el 100 % de la producción de fuentes renovables en 2040", con un llamativo y utópico inciso: "se garantizará por ley que, antes de que se pierda un empleo del sector de los combustibles fósiles, se crearán dos empleos con condiciones laborales idénticas o mejores en la misma comarca y tendrán prioridad absoluta de acceso a ellos las personas afectadas".

Mientras, la coalición de Yolanda Díaz propone que la UE se sume al denominado Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles que propone, entre otras cosas, "el fin inmediato de las exploraciones y las expansiones a nuevas reservas", regular el suministro, establecer límites a la extracción, eliminar los subsidios para su producción (fin por tanto del gasóleo agrícola) y desmantelar "la infraestructura necesaria". El PSOE, por su parte, espera "compromisos firmes sobre la eliminación progresiva de los combustibles fósiles".

¿Esperanza para el coche de gasolina?

Un apartado destacado en los programas es el dedicado a la movilidad y el coche eléctrico tras la legislatura en que se puso fecha al fin del coche con motor de combustión. El PP señala que abogará por impulsar la infraestructura de carga en toda la UE pero también anuncia que "propondremos posponer la prohibición de venta de coches de motor de combustión interna hasta que la electrificación en España alcance la cobertura suficiente y podamos garantizar la capacidad de compra de vehículos eléctricos para las familias". Vox, por su parte, promete "acabar con las medidas contempladas en el paquete Objetivo 55 que prohíben la comercialización de vehículos con motores de combustión interna en 2035 y la circulación de este tipo de vehículos en 2050, sin tener en cuenta los graves perjuicios que se causará a familias y empresas". "Apoyaremos decididamente a la industria del motor de combustión y garantizaremos la continuidad de todos los clústeres y plantas que operan actualmente en España", añade.

El PSOE aboga por más subvenciones al coche eléctrico al igual que Sumar, que pide avanzar "en el despliegue de infraestructuras digitales y eléctricas en espacios públicos y privados para permitir y democratizar el uso de vehículos eléctricos y autónomos". Podemos pone unas irrealísimas cifras al coche eléctrico en Europa proponiendo que un aumento "hasta el 25 % de coches eléctricos o que funcionen con otras tecnologías alternativas a los combustibles fósiles en los turismos vendidos en Europa en 2025, y hasta del 70 % en 2030" (ahora rondan el 10%). Además, piden a la UE que garantice la adaptación de la industria a la fabricación de coches eléctricos "sin que el cambio del parque móvil suponga ningún coste añadido para la economía de las familias".

Prohibido quitar carriles-bici

En cuanto a movilidad, las propuestas son muy dispares: el PP pide una directiva para garantizar el buen estado de las autovías, el impulso del Corredor mediterráneo europeo, el Corredor atlántico europeo y la ruta Andalucía-Algarve e inversiones para "transportes urbanos prioritarios" entre los que cita el metro de Sevilla. Vox pide "poner fin a todas aquellas políticas e iniciativas que criminalizan el sector del automóvil".

El PSOE pide "integrar la perspectiva de género" en el sector del transporte, más ferrocarril y transporte público y también la promesa de más multas: "Revisaremos la legislación europea sobre calidad del aire para que las Zonas de Bajas Emisiones incluyan de modo explícito la obligación de los Estados de incluir sanciones por incumplimiento".

Sumar sube la apuesta y además de pedir una "tarifa plana" para todo el transporte público incluido el tren y una "potente red de carriles bici", avanzan que pedirán "prohibir la reversión de los carriles bicicleta y las medidas de transporte urbano sostenible, especialmente en aquellos proyectos cuya construcción haya contado con el apoyo de fondos europeos". Podemos, por su parte, quiere obligar "a las localidades con más de 50 000 habitantes y a las empresas con más de 100 empleados a establecer planes de movilidad que incluyan rutas, acceso y transporte alternativo".

Más impuestos

En el apartado verde de los partidos no faltan en la izquierda los nuevos impuestos: Sumar promete dar "pasos hacia un gravamen adicional a los combustibles fósiles, estableciendo compensaciones para que la medida no recaiga en sectores vulnerables y servicios esenciales, con el objetivo de lograr la erradicación de su uso".

Podemos, mientras, propone "un impuesto estatal a las empresas energéticas que grave la producción de energías no renovables". El PSOE avanza "un paquete de impuestos medioambientales progresivos, idealmente con traducción a escala global, que tenga en cuenta la protección para la clase trabajadora y que permita alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo al tiempo que atajamos las crecientes desigualdades socioeconómicas".

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