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Domingo Soriano

Por qué el gran plan de los fondos europeos está fracasando

Probablemente los que lo idearon tenían buenas intenciones. Es muy posible que en su cabeza resonasen ideas interesantes.

Probablemente los que lo idearon tenían buenas intenciones. Es muy posible que en su cabeza resonasen ideas interesantes.
Emmanuel Macron, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hace unos días, en París. | Cordon Press

Tres noticias que se entienden mejor si se leen juntas:

  • La primera, en Libre Mercado, de nuestro compañero Diego Sánchez de la Cruz, sobre el informe del Instituto Juan de Mariana acerca del cumplimiento de los objetivos de despliegue de los fondos europeos asignados a España: "El balance del fiasco de los fondos europeos: apenas se ejecuta el 25% y el 80% va al sector público". El estudio es muy interesante, porque pone cifras a lo que ya intuíamos: la mayor parte de los fondos llegan tarde y mal; no benefician a los que nos dijeron que iban a hacerlo, exigen una ingente cantidad de burocracia para acceder a los mismos y ni siquiera están sirviendo para impulsar el PIB al modo keynesiano.
  • La segunda, en El Mundo, firmada por Carlos Segovia. También sobre fondos europeos, en concreto, sobre los 20.000 millones que el Gobierno ha asignado a las comunidades autónomas: "Carlos Cuerpo telefonea a los presidentes de las CCAA para que asuman 20.000 millones de fondos prestados por la UE". Dentro del texto de la noticia, encontramos el siguiente párrafo de fuentes de la Junta de Galicia acerca de si quieren o no el dinero: "Aunque el Ministerio no nos responde, tenemos claro que si computa como deuda, nos interesaría bastante menos, dado que estos fondos tienen un carácter finalista y Galicia, al tener capacidad de endeudamiento, podría tener otras prioridades"
  • Por último, en El Confidencial, del siempre interesante Javier Jorrín: "Es más rentable contratar trabajadores que invertir: lo que esconde el 'boom' del empleo". El artículo analiza cómo la bajada en el coste de la mano de obra (sí, bajada en términos reales, porque los salarios crecen menos que la inflación) y el encarecimiento de los costes de capital (por la caída de la rentabilidad bruta y la subida de los tipos de interés) está provocando una reasignación de sus prioridades. Se contrata más (y más barato), se invierte menos y la productividad total se resiente: "Esto explica que se haya producido un gran crecimiento de la ocupación y una caída de la productividad. No es que los trabajadores sean menos productivos (es posible que algunos sí lo sean, pero no en el agregado), sino que tienen menos capital para desarrollar sus tareas. El stock de capital real de España llegó a caer en 2023, una situación inédita en la última década. En concreto, en 2023 se redujo el volumen de capital un 1% en euros corrientes".

Y decimos tres noticias, pero podríamos seguir. Con otras sobre el auge de la extrema derecha y la extrema izquierda, las diferencias en PIB per cápita entre la UE y EEUU en la última década, las reglas de gobernanza común en la Eurozona que no se cumplen y no pasa nada, la bajada de tipos de interés del Banco Central Europeo a pesar de que la inflación parece lejos de estar controlada...

Los síntomas

¿Relación de causalidad directa entre unas y otras? No creo. Pero sí son síntomas de una misma enfermedad: la europea.

Én el año 2020, mientras luchábamos por salir de la pandemia, alguien planteó que aquello debería ser la oportunidad para relanzar una economía europea que llevaba ya casi medio siglo alejándose cada día más de la americana. ¿Cómo salir del estancamiento? Con un "gran plan". Hoy ya sabemos que no ha funcionado. Porque no podía hacerlo.

Probablemente los que lo idearon tenían buenas intenciones. Es muy posible que en su cabeza resonasen conceptos necesarios: "Flexibilidad", "competitividad", "menos burocracia", "tecnología"... En la teoría, aquello iba a ser un nuevo Plan Marshall. En la práctica, el Gobierno de Galicia dice que si le regalan el dinero, en algo se lo gastará (siempre hay algún sitio en el que tirar el dinero que no es tuyo); pero que si tiene que pagar por los fondos, mejor que se lo queden en el Ministerio porque no le merece la pena.

Decimos que era inevitable porque así es la burocracia: incluso la que está prevista para eliminar ineficiencias previas es muy posible que acabe generando sus propios requisitos redundantes. El nuevo plan parece más eficiente sobre el papel, hasta que al aplicarlo se intuye muy parecido al anterior. Las normativas y los departamentos se retroalimentan a sí mismos; no es fácil aprobar una disposición que termine con la existencia de uno mismo cuando se ha vuelto innecesario.

¿Se podría haber hecho mejor? Tengo para mí que no habría pasado nada si los 750.000 millones que los gobiernos movilizaron (con ese lenguaje que tanto les gusta) nunca hubieran existido. Pero si se querían ponerlos a disposición de la actividad productiva, ¿por qué no una bajada generalizada de impuestos financiada con esos fondos? Y que cada empresa-trabajador use el dinero en aquello que crea que más necesita. Yo haría esa bajada sencilla e igual para todos (dos-tres puntos menos en Sociedades e IRPF durante dos-tres ejercicios); pero si alguien está muy preocupado por la desigualdad, incluso podría plantearse una bajada "progresiva", reduciendo más la tributación a los que menos ganan.

Lo digo por la tercera noticia de las que encabezan esta columna, sobre salarios a la baja y carencias en inversiones productivas: se suponía que los fondos europeos estaban diseñados especialmente para que no pasase esto: menos inversión, sueldos más bajos, menos productividad.

Ya sé que me van a decir que no hay una relación directa. Y que hay otros muchos factores, de la guerra y la inflación al encarecimiento de las materias primas, que también importan. Pero si montamos un plan como éste, dirigido a mejorar la potencialidad en el futuro de la economía europea y española, y en los años en los que se está desarrollando, con el dinero en teoría a disposición de las empresas, las administraciones y los ciudadanos, salen estas cifras... Digo yo que en ese caso, es lógico que nos preguntemos en qué nos estamos gastando este dineral. Antes de que alguien grite "corrupción", no creo que sea el principal problema. Algo habrá y ya están saliendo los primeros escándalos. Pero la cantidad afectada intuyo que no será demasiado alta sobre el total. Más preocupante es el dinero gastado legalmente y siguiendo al pie de la letra todos los procedimientos. Por supuesto, en todo este lío están ganando los intermediarios, sin hacer nada ilegal: desde políticos que deciden (y crean nuevos organismos) a consultores-asesores que te explican cómo pedir los fondos para que te caiga algo. A los periodistas tampoco nos viene mal: uno de cada dos anuncios que uno escucha en la radio están financiados con fondos europeos.

Eso sí, cuando la Comisión emita su informe dentro de 7-8 años, explicando lo que salió mal, estoy seguro de que planteará medidas muy contundentes para que no vuelva a ocurrir. No me extrañaría que, incluso, nos anunciase otro plan.

En Libre Mercado

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