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UGT y CCOO ocultan los salarios de sus líderes mientras las subvenciones a los sindicatos se disparan

Ninguna de las dos principales agrupaciones sindicales ofrece detalle alguno sobre la manera en la que se distribuye su masa salarial.

Ninguna de las dos principales agrupaciones sindicales ofrece detalle alguno sobre la manera en la que se distribuye su masa salarial.
Pepe Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO). | Europa Press

Las dos principales organizaciones sindicales del país continúan sin publicar las cuentas económicas del año 2021. Concretamente, el sindicato liderado por Unai Sordo solo mantiene en su portal de transparencia las cuentas anuales pertenecientes a los ejercicios 2017, 2018 y 2019, mientras que las correspondientes a 2020 solo pueden encontrarse haciendo una búsqueda en Google.

En el caso de la Unión General de Trabajadores (UGT), mantiene publicadas sus cuentas desde 2014, pero aún no ha facilitado la información financiera relativa al año 2021.

Asimismo, ninguna de las dos principales agrupaciones sindicales ofrece detalle alguno sobre la manera en la que se distribuye sus masas salariales totales, limitándose a ofrecer el importe general bajo el concepto de "gastos de personal". Si acudimos a la información de 2020, las cuentas de CCOO revelan unos gastos totales de personal de 6.919.987 euros. En el caso de UGT, la partida alcanza los 8.632.317 euros.

A este respecto, lo cierto es que la actual Ley de Transparencia no obliga a los sindicatos a desglosar los salarios percibidos por su equipo de dirección, si bien tampoco lo hacen por iniciativa propia. Así, los salarios de Unai Sordo y Pepe Álvarez son totalmente desconocidos, si bien el de este último sería, a priori, menor a 45.000 euros, en cumplimiento con el límite salarial máximo del que presume UGT en su web.

Esta falta de transparencia, no obstante, sorprende especialmente en el caso de CCOO que, en 2017, con la entrada de su nuevo Secretario General, Unai Sordo, prometió que se harían públicos los ingresos y declaraciones de bienes de su cúpula directiva. Promesa incumplida.

Por otro lado, la opacidad de los sindicatos contrasta con el creciente flujo de dinero público proveniente de subvenciones, que se han elevado a niveles récord en 2022, hasta los 13,8 millones de euros anuales. Casi el doble que en la era Rajoy, quien recortó las subvenciones a los sindicatos a algo menos de 9 millones de euros.

Esta histórica inyección de dinero público ha contribuido a comprar el silencio sindical durante la peor contracción económica de España en tiempos de paz, mientras el Ejecutivo se retrasaba en el pago de los ERTE o mientras la cesta de la compra se dispara a niveles nunca vistos. A lo que sí se han dedicado los líderes sindicales, mientras se empeñan en ocultar sus sueldos, es en pedir a las empresas subidas salariales generalizadas del 3,5% o la implementación de cláusulas de revisión salarial. De no conseguirlo, ya amenazaron con un "incremento sustancial de la conflictividad laboral" entre trabajadores y empresarios. Una conflictividad que, a día de hoy, en las calles y en la Moncloa, brilla por su ausencia.

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