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Exitazo del decreto de Sánchez: el fútbol del fin de semana anula 3 meses de cortes de luz en la Gran Vía madrileña

El consumo de energía del fin de semana en los estadios de fútbol se carga el ahorro de energía de los cortes de luz en Gran Vía durante tres meses.

El consumo de energía del fin de semana en los estadios de fútbol se carga el ahorro de energía de los cortes de luz en Gran Vía durante tres meses.
Una vista de la Gran Vía. | LD

El consumo de energía del fin de semana en los estadios de fútbol de la Liga se han cargado de un plumazo el supuesto ahorro energético que se iba a conseguir, en teoría, en tres meses de recortes de luz en una de las principales arterias comerciales de toda España: la Gran Vía madrileña. Se trata de un ejemplo que evidencia la falta de rigor técnico del decreto de recortes de luz y gas de Pedro Sánchez.

El miércoles 10 de agosto comenzaron a ser obligatorias las medidas de restricción de luz y gas impuestas por el decreto energético de Pedro Sánchez. Escaparates con apagones a las 22:00 horas; limitaciones en el uso del aire acondicionado de las sedes administrativas y locales comerciales incluidas en el paquete; anticipo de comportamientos similares en el uso de la calefacción en el momento en el comience el frío; edificios públicos a oscuras; etc. Una serie de medidas que se han convertido ya en obligatorias en edificios administrativos, comerciales y culturales e infraestructuras de transporte de viajeros. Y en rogadas, por el momento, en los domicilios privados.

Pero no han tardado en llegar los ejemplos de la falta de respaldo técnico del decreto preparado por un grupo de supuestos expertos que no han querido hacer públicos sus datos y cálculos teóricos sobre la eficacia de las medidas.

El primer ejemplo no tardó en llegar con una polémica. Y es que, mientras Pedro Sánchez anunciaba su plan de restricciones energéticas, uno de sus alcaldes estrella, el socialista Abel Caballero, publicitaba en todos los medios de comunicación su plan de luces de Navidad. Caballero lo hacía en pleno agosto. Y el alcalde, además, aseguraba que mantendría durante 42 días sus luces de Navidad porque su consumo es "prácticamente cero″. El regidor de Vigo daba más datos. Según él, consume más en el mes de enero un campo de fútbol no excesivamente grande, que sus luces de Navidad durante dos meses".

El dato era torticero, porque los campos de fútbol se encienden 90 minutos, más el tiempo necesario para que entre y salga el público. Y las luces de Vigo van a permanecer, según los planes iniciales, al menos 250 horas. Con lo que los adornos navideños de Caballero gastarán, más o menos, como unos 100 campos de fútbol en sus respectivos partidos.
Pero el alcalde socialista, con su argumentación, señalaba otra de las incongruencias del decreto energético de Sánchez. Y es que, igual que las luces de Navidad generan actividad comercial, riqueza y empleo, también los partidos de la liga. Y, por lo tanto, las supuestas medidas de ahorro energético -mientras, por ejemplo, se acelera el cierre de las nucleares que generan el 20% de la electricidad española- pueden terminar de dar la puntilla a una economía española que se adentra en una profunda crisis.

Y las comparativas dan para mucho. Fuentes de la Comunidad de Madrid han confirmado a Libertad Digital que las exigencias de luminosidad de los partidos de fútbol nacionales y televisados han hecho ya que el gasto energético de tan sólo los partidos de este fin de semana, haya hecho saltar por los aires, por ejemplo, el ahorro que el Gobierno pretendía conseguir con el plan de apagones de escaparates de la Gran Vía madrileña durante nada menos que 3 meses. Y eso sólo con una jornada de fútbol.

Además, las medidas más eficaces, realmente, ya se habían puesto en marcha por el mero incentivo privado de cada empresa o entidad de ahorrar en luz y no soportar la brutal escalada de los precios. Sin necesidad de ningún decreto de Sánchez que ordenase medidas, por otro lado, más duras que las de todo el resto de países de la UE. Así, la inmensa mayoría de los estadios de fútbol ya habían adoptado en los últimos años medidas de ahorro energético.

Un estadio de fútbol puede consumir 25.000 kW/h en el transcurso de un partido. Y es que, no sólo intervienen en el consumo los focos del estadio en sí. También hay que contar los marcadores, carteles publicitarios, cocinas, servicios de refrigeración y calefacción, cámaras, ordenadores, etc.

Y Sánchez ha hecho excepciones en lo que ha querido. Por eso el fútbol no ha tenido restricción y los escaparates de los comercios, sí. Sin tener justificación ni uno ni otro, teniendo en cuenta que el mismo presidente, mientras, prescinde de toda una fuente de energía como la nuclear.

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