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Daniel Rodríguez Asensio

Las 5 recetas de la Comunidad de Madrid contra la estanflación

Los presupuestos de la Comunidad de Madrid añaden certidumbre en un contexto de extrema incertidumbre.

Los presupuestos de la Comunidad de Madrid añaden certidumbre en un contexto de extrema incertidumbre.
Europapress

Esta semana hemos conocido tres hechos relevantes a nivel económico: El primero es que España ya está oficialmente en estanflación (estancamiento económico e inflación), el segundo es que los Presupuestos Generales del Estado seguirán adelante tras la no aprobación de las enmiendas a la totalidad, y el tercero es la presentación de presupuestos de la Comunidad de Madrid, que supone casi el 20% del PIB nacional y, lo más importante de todo, el contrapeso político más importante de Sánchez en España.

Por eso es importante hacer un paréntesis en el análisis económico nacional y fijarse en lo que están haciendo las regiones que mejor están evolucionando. Estos son los 5 pilares del presupuesto de Ayuso para la Comunidad de Madrid:

1. Bajos impuestos y libertad

Los presupuestos de Sánchez esconden una subida de impuestos por valor de 850 euros por contribuyente. Los de Ayuso, por el contrario, la deflactación y la reducción de medio punto en el IRPF para todos los tramos, tarifa 0 para autónomos, más bonificaciones en sucesiones y donaciones y deducciones orientadas a familias y al cuidado de niños y mayores.

La gran pregunta, a la luz de las evidentes diferencias es: ¿Es posible bajar impuestos y sostener los servicios públicos? La respuesta es sí. En un país con un esfuerzo fiscal tan alto como es España en todos los ámbitos (fiscalidad laboral, empresarial, del ahorro, etc.) no sólo es posible, sino deseable. Ningún sistema fiscal es sostenible si cada vez somos menos y más pobres los que aportamos porque cada vez tenemos que aportar más para sostener a más personas. Es así de sencillo.

Tanto es así que la Comunidad de Madrid en varias ocasiones ha afirmado que cada vez que ha bajado impuestos ha subido la recaudación. ¿Esto es una relación causa-efecto? No, ni mucho menos. Es tan sólo lo que ha ocurrido hasta ahora, pero es significativo.

España, en este momento, tiene la mayor presión fiscal de su historia y un gasto público que supera el 50% del PIB. Y, sin embargo, la renta per cápita está en niveles de 2005 y la calidad de los servicios públicos fundamentales que están gestionados por el Estado (seguridad, política exterior, etc.) en decadencia. ¿Casualidad? Difícilmente. Siempre ha ocurrido en la historia.

2. Rigor fiscal

Pero no todo se reduce a bajadas de impuestos. Las reducciones fiscales sólo son positivas si contribuyen a financiar la estructura del Estado de forma sostenible. Lo diré de otra manera: Un plan de reducción de la presión fiscal que no esté acompañado de un compromiso de rigor presupuestario es tan irresponsable como la política del gasticidio a la que nos aboca el Gobierno.

La Comunidad de Madrid se ha comprometido a cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria que marca el Gobierno para todas las regiones (déficit máximo del 0,3% del PIB). Y lo hace, además, con la credibilidad que supone acumular varios años de déficit 0, ser la región que mejor se financia en los mercados y la única que está reduciendo su deuda, tanto en términos absolutos como relativos.

La ministra Montero criticó en el Congreso de los Diputados el hecho de que la Comunidad de Madrid registre un incremento del 10,7% del gasto público. Una crítica que sería fundada, sino fuera porque 2.600 de los 2.700 millones de incremento presupuestado está asegurado por el mecanismo de financiación autonómica.

Para que todo el mundo lo entienda: El Gobierno de España se financia con los impuestos que pagamos todos a diario. Según entran en la caja, salen por gastos. Pero, en el caso de las Comunidades Autónomas, la mayor parte de su financiación corresponde a lo recaudado dos años antes. Esto es debido a que los impuestos más importantes (IVA, IRPF, etc.) están cedidos y, por lo tanto, el 50% corresponde a las regiones. Por eso el 76% del presupuesto de ingresos de la Comunidad de Madrid está asegurado: Corresponde a una transferencia que el Gobierno está obligado a hacer por lo recaudado hace 2 años.

Por lo tanto, si hay pinchazo en el consumo o en el empleo los ingresos del Gobierno se resienten, y los de las regiones hasta dentro de 2 años no lo harán.

3. Asegurar la igualdad de oportunidades.

Este incremento de gasto, además, se produce en las partidas sociales del presupuesto. Tanto es así que la Comunidad de Madrid destina el 90% de los gastos a partidas sociales (sanidad, educación y políticas sociales), y una inversión de 1.500 millones de euros para mejorar las infraestructuras de Metro y del Canal de Isabel II.

Lo diré de otra manera: En un país en el que estamos acostumbrados a grandes planes de igualdad, de políticas feministas y demás vertederos de ideología pagada por todos, aún hay, al menos, una región en la que el gasto público va destinado a donde tiene que ir: A asegurar el estado de bienestar y la igualdad de oportunidades.

Podremos discutir por competencias, o por modelo de gestión a escala nacional. Pero que el dinero está yendo a donde dicen las normas que tiene que ir no hay ninguna duda.

4. Orientación al crecimiento económico

Todo lo anterior lo hace con el objetivo de seguir siendo locomotora económica. Que el gasto público sea un impulsor, y no una traba, para que la tarta sigue creciendo. Los analistas independientes afirman que la Comunidad de Madrid crecerá un 1,8% el año que viene, y ese es el escenario base para el equipo de Lasquetty. Un escenario avalado por la AIReF, y que con los datos con los que vamos contando es factible

5. Desterrar la ingeniería social

Pero no todo es economía. La política también entra en juego. Ninguna de las partidas que hay en el presupuesto de la Comunidad de Madrid va a alimentar la ingeniería social predominante en España, ni a dividir a la ciudadanía.

El Gobierno de la Comunidad de Madrid necesita el apoyo de Vox para aprobar los presupuestos, y esto se traduce en más eficiencia y políticas a favor de las democracias liberales, como por ejemplo eliminar los informes de género para las licencias urbanísticas.

En definitiva: Los presupuestos de la Comunidad de Madrid añaden certidumbre en un contexto de extrema incertidumbre. En las últimas semanas hemos visto intervenir de urgencia a los bancos centrales de Reino Unido, Japón y China. También estamos viendo a Credit Suisse ser rescatado, primero por la FED, y luego por Arabia Saudí, mientras presenta un plan de ajuste de 9.000 empleos. Mientras, los tipos siguen subiendo y la inflación se modera, pero continúa inaceptablemente alta.

Ser precavido y creíble son dos condiciones indispensables para que las cosas vayan bien en el futuro cercano, pero también en los próximos años. Los presupuestos de la Comunidad de Madrid, al contrario de los del Gobierno de España, reúnen ambas condiciones. Veremos los resultados a no mucho tardar.

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