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Sánchez dispara otro 10,6% el cobro del IRPF en el arranque del año y rebaña a los españoles 2.437 millones más

Los aumentos nominales del sueldo significan un mayor golpe fiscal por el IRPF a los nóminas de los contribuyentes.

Los aumentos nominales del sueldo significan un mayor golpe fiscal por el IRPF a los nóminas de los contribuyentes.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reflejado en el objetivo de una cámara. | Europa Press

Pedro Sánchez ha asegurado año tras año a lo largo de su mandato que los trabajadores no iban a pagar más en impuestos. Evidentemente no ha sido así. Pero durante el momento más duro a efectos de pérdida de poder adquisitivo por parte de los ciudadanos la política del Gobierno ha sido especialmente sangrante: en el año 2022 en el que los precios no han dejado de dispararse, Sánchez ha recaudado por todos los impuestos 32.078 millones de euros más –sólo en IRPF, 14.939 millones más–. Y en el arranque del año, en sólo dos meses y sólo en concepto de ese mismo Impuesto de la Renta que decía que nunca subiría a los trabajadores, el saqueo tributario le ha costado a los contribuyentes españoles otros 2.437 millones.

Los informes de la Agencia Tributaria (AEAT) señalan que "en el conjunto de enero y febrero los ingresos homogéneos por el IRPF crecieron un 10,6%". Los cierto es que las cifras sin homogeneizar son aún más sangrantes: han subido un 11,8% y sólo en dos meses Hacienda ya ha recaudado en concepto de IRPF un total de 23.127 millones de euros cuando en el mismo periodo del año pasado –y ya con una subida de recaudación más que sensible– ingresó 20.690 millones de euros.

La realidad es que enero y febrero de 2023 han comenzado igual que el resto del mandato de Pedro Sánchez: como escaladas fiscales. "En esta figura y también en el conjunto de los ingresos, destaca el intenso crecimiento de las retenciones del trabajo y actividades económicas", señala en sus informes la AEAT. "La mayor parte del aumento de los ingresos procede de estas retenciones, aunque también tuvieron un comportamiento favorable las retenciones del capital mobiliario, los ingresos netos de la declaración anual y los pagos fraccionados de las empresas personales. El adelanto de la liquidación de la Asignación a la Iglesia Católica (que se hizo en diciembre) también aporta al crecimiento de la recaudación", añade Hacienda. En resumen, prácticamente todo contribuye a que el Gobierno vacíe más los bolsillos de los ciudadanos.

Saqueo fiscal de Sánchez

"Las retenciones por rendimientos del trabajo y actividades económicas crecieron en febrero un 11,3% y, junto con enero, aumentaron un 11%. La tasa del mes no es muy diferente a la que se observaba en la parte final de 2022 (sin contar el mes de diciembre, condicionado por la paga adicional a los empleados públicos)", añaden los informes de la Agencia Tributaria.
"La información de las Grandes Empresas a población constante indica que el incremento salarial en el primer mes del año habría superado el 5% (5,3%) frente al 3,7% con el que se cerró el año 2022", destaca Hacienda. Lo cierto es que esa subida no compensa la pérdida de poder adquisitivo por la inflación. Pero Hacienda lo festeja porque, al no haber decidido Sánchez negarse a deflactar el IRPF, todos esos aumentos nominales del sueldo –que no a efectos de poder adquisitivo comparado– significan un mayor golpe fiscal por el IRPF a los nóminas de los contribuyentes.

Hacienda, de hecho, hasta se asombra de que en algunas de las partidas las subidas no lleguen a los dos dígitos: "El segundo rasgo oculto tras esa aparente estabilidad de las retenciones es el relativamente bajo crecimiento de los ingresos por retenciones en las Administraciones Públicas. En febrero fue del 8,1% (10,6% sumando enero). La tasa resulta baja teniendo en cuenta que en los tres meses anteriores (que ya incluían el impacto de la paga adicional a los empleados públicos) la media fue del 13,5% y también la subida del 8,5% aprobada para las pensiones". La razón es simple, señala la AEAT: "El dato se está comparando con el mes de febrero de 2022 en el que se pagó por última vez el complemento a los pensionistas por la desviación de los precios en el año anterior. Si se analizan por separado las retenciones procedentes de pensiones y de salarios, se concluye que los crecimientos para los próximos meses van a ser más altos que los observados en el comienzo del año". Es decir, que, según Hacienda, podemos estar tranquilos porque hasta en este epígrafe el saqueo fiscal se estabilizará por encima del 10% en breve.

"En las pensiones, si, para evitar el efecto de comparación, las retenciones se comparan con las de un mes normal medio de 2022, el crecimiento sería de casi el 21% (en 2022 el aumento fue del 17% prácticamente en todos los meses)", añade Hacienda. Toda una explicación a tener en cuenta por los pensionistas que se pensaban que con la subida del IPC medio del año escapaban a la pérdida de poder adquisitivo.

Y, "por su parte, en la parte salarial, dada la subida adicional que tuvo lugar a finales de 2022, la comparación conviene hacerla frente al conjunto del año 2022. En ese caso lo que se observa es que en febrero las retenciones crecieron en el entorno del 10%, 3 puntos más que en 2022".

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