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Domingo Soriano

¿Tiene algún sentido regalar 20.000 euros a los 18 años? Las claves de la propuesta más peculiar de Yolanda Díaz

La izquierda española siempre ha atacado la propiedad privada. Para qué, entonces, sería la herencia universal que plantea Yolanda Díaz.

La izquierda española siempre ha atacado la propiedad privada. Para qué, entonces, sería la herencia universal que plantea Yolanda Díaz.
Yolanda Díaz, en la manifestación sindical del Día Internacional del Trabajador. | EFE

Una de las dudas que con más frecuencia recibimos los profesores de finanzas personales tiene que ver con el ahorro-inversión para niños y adolescentes. Es muy habitual que los padres nos pregunten cómo abrirle un fondo a su hijo, qué aportaciones realizar o qué puede pasar con ese dinero cuando el niño sea mayor de edad. Este último punto, en concreto, les preocupa bastante. Resumiendo mucho, les explicamos, hay dos opciones:

  1. Abrir el fondo a nombre del niño, que figurará como único titular. La ventaja es que desde el principio estará claro que ese dinero es para él. La desventaja es que, aunque es cierto que durante la minoría de edad no podrá tocarlo sin permiso de los padres; el día que cumpla 18 años podrá hacer lo que quiera. Desde una rave en Ibiza a comprarse una mesa de gaming de 10.000 euros. El dinero sería suyo y no hay nada que los padres puedan hacer al respecto.
  2. La segunda opción es que los padres aparezcan como co-titulares del fondo. En teoría, todos saben que el dinero es del hijo, pero para ordenar una retirada de fondos se necesitan las firmas de los tres. En condiciones normales parece la mejor alternativa, pero también tiene sus peros: imaginen que los dos padres que se divorcian y discuten. O que uno de ellos fallece: sus herederos serían ahora co-titulares del fondo; si sólo tiene ese hijo no hay problemas; pero si hay otras circunstancias, puede haber lío.

Esto fue lo que me vino a la cabeza el otro día, cuando leí por primera vez la propuesta de Sumar, la plataforma de Yolanda Díaz, sobre una herencia universal de 20.000 euros para todos los que cumplan 18 años. Porque también ese punto, esa duda del qué hará el niño con ese dinero, muy de madre-padre un poco pesado (como somos todos), es importante en este tema. Lo cierto es que es una medida que suena muy atractiva y que sería un error despreciar como si fuera una "ocurrencia" más. En parte lo es... pero en parte tiene derivadas que estaría bien analizar.

Las preguntas

- ¿Es inmoral que el Estado regale dinero a los jóvenes de 18 años? En mi opinión, ni más ni menos inmoral que una subvención a la agricultura, una ayuda a la vivienda o un bono social para pagar los suministros básicos.

Hablando con algún amigo me decía "es que supone regalar mucho dinero a cambio de nada: mandas un mensaje a los jóvenes de que se lo das por su cara bonita, sin esfuerzo". Pero es que eso es el Estado del Bienestar: identificas un colectivo necesitado según un criterio político que siempre es arbitrario; le garantizas una renta; y haces que otros paguen esa renta con sus impuestos. ¿Los jóvenes de 18 años? Como colectivo "necesitado" no me parece el peor o el menos justificado.

- ¿Cuánto costaría? A razón de unos 500.000 nuevos dieciochoañeros cada año, unos 10.000 millones. ¿Mucho? Depende de cómo se mire. Cualquier medida normalita de contención de gasto en pensiones (por ejemplo, incrementar el período de cómputo a 30 años) generaría un ahorro parecido. Por no hablar de los 30.000 millones en subvenciones y otras políticas similares que gastamos cada año sin demasiado control ni justificación.

Otra cosa es que, conociendo a nuestros políticos, no se tocaría ni un euro de gasto. Es decir, los 10.000 millones irían directos a déficit. Pero ahí el problema no es tanto de la medida como de la (nula) gestión presupuestaria de los gobiernos españoles.

En resumen, ¿es un pastizal? Sí. ¿Más pastizal, más absurdo y más injustificado que otras partidas del Presupuesto? Ni de broma.

- ¿20.000 euros, para qué? En mi opinión, aquí está la clave. Y volvemos a la pregunta inicial de los padres sobre cómo abrirle un fondo de inversión al niño, pero controlándolo, para que no se lo pula todo a los 18 años.

Hace un par de años, el Instituto Juan de Mariana y Civismo publicaron un informe sobre propuestas de reforma de las pensiones (yo fui uno de los autores junto a Francisco Coll y José Francisco López). Lo traigo aquí, y perdón por la autocita, porque, entre la decena de medidas que proponíamos para embridar las cuentas de la Seguridad Social, incluíamos la siguiente:

Sicav para todos: cada español mayor de edad poseería una cuenta de largo plazo abierta a su nombre. La única decisión que tendría que tomar es en qué banco se deposita. La primera aportación de la cuenta, casi como regalo de cumpleaños por la mayoría de edad, procedería del Estado y ascendería a 1.000 euros.

Como ven, la idea suena parecida a lo de Díaz. Si acaso, menos generosa. Pero el mismo concepto: abrirle una cuenta en un banco a cada nuevo mayor de edad y hacerle la primera aportación desde el Estado. Luego podríamos discutir la cantidad.

Pero hay un matiz: ese "para qué" con el que iniciábamos este epígrafe. Lo que proponíamos en el documento del IJM y Civismo era una transferencia que constituiría la primera piedra de una cuenta de ahorro a largo plazo que el beneficiario no podría tocar como mínimo hasta los 50-55 años. La idea es que fuera un complemento para la pensión, una especie de sistema de capitalización que marchara en paralelo con el actual modelo de reparto.

¿Es eso lo que piden Sumar y Díaz? Porque, si fuera así, podríamos analizarlo. De hecho, incluso podría estar justificado con un argumento del tipo: las pensiones van a ser ahora más generosas que en el futuro; los jóvenes que comiencen a trabajar en 2023 tendrán que pagar más por cotizaciones de lo que luego obtendrán de prestación de jubilación. Este regalo sería una forma de compensar ese desequilibrio cotización-prestación. Si, además, lo encajas en el Presupuesto recortando gasto, no sólo no me parecería una locura, sino que podría hasta estudiarlo.

Pero...

  1. En ningún sitio he leído que vaya a haber una mínima restricción temporal. Parece ser que alguna versión de la medida de Sumar propone que se entregue el cheque a los 25 años y no a los 18 (esto lo han pedido padres de adolescentes). Sin esa restricción hacia el largo plazo, más que la primera piedra de un patrimonio que complemente la pensión, estaríamos ante un súper-cheque joven, al estilo del bono-cultural de Sánchez de 400 euros. Y mucho me temo que buena parte de ese dinero se iría por el sumidero del consumo inmediato. Como decía el otro día Juan Ramón Rallo, esto supondría descapitalizar todavía más un país que ya de por sí no anda muy sobrado; estás cobrando impuestos del ahorro-patrimonio para financiar consumo cortoplacista.
  2. Esto último de los impuestos no es una suposición, desde Sumar ya han explicado que se financiaría con un tributo especial al Patrimonio-Ahorro de hasta el 10% sobre las grandes fortunas. Si hablamos de patrimonio, este tipo es confiscatorio y supondría el destrozo de cualquier forma de riqueza-acumulación de capital en nuestro país. Por supuesto, también supondría la fuga de la gran mayoría de los afectados, que no se iban a quedar esperando el expolio.

- ¿Quiere la izquierda española una sociedad de propietarios? No. Y no la impulsará. Lo que quiere Sumar es rascar algún voto.

Si algo podemos tener claro es que Yolanda Díaz no busca consolidar una clase media propietaria, que acumule activos financieros junto al clásico pisito español. Entre otras cosas porque eso supondría la ruina de esa misma izquierda. De hecho, ésa es una de las razones por las que incluimos aquella propuesta de la propina de 1.000 euros en el documento sobre pensiones del IJM: la idea era que incentivar a los jóvenes a que ahorren-inviertan es mejor forma de formar liberales que cualquier discurso. En unos años, tendrías una clase media más consciente de la importancia de la propiedad privada que si les obligases a leer a todos a Milton Friedman.

Lo que quiere la izquierda es lo contrario. Por eso el rollo del "no tendrás nada y serás feliz" o el alquiler social generalizado que están impulsando con la nueva Ley de Vivienda. También ellos saben que de ahí saldrán sus votantes: del que depende para comer, vivir y vestirse de la paga que ellos le garantizan. ¿Ahorro a largo plazo? Para qué, dirán, si para eso estará el Estado protegiéndote.

- ¿Y los de 19 a 25 años? ¿Y los extranjeros?

Por último, las dos preguntas más políticamente incorrectas. Que tienen que ver más con el detalle, pero son fundamentales a la hora de la aplicación práctica.

¿Qué pasa con los que cumplieron 18 el año pasado? ¿Se quedan sin nada? Ahí sí veríamos un escalón complicado de justificar ante la opinión pública. Tendríamos a una generación capitalizada y otra no por un criterio que se antoja demasiado arbitrario. Pero el Presupuesto no podría soportar ni siquiera una paga descendente (por ejemplo, 18.000 a los de 19, 16.000 a los de 20, etc...) para todos los jóvenes.

Con los extranjeros pasa algo parecido. Si el Estado español garantiza a todos los menores que cumplan 18 años en su suelo una paga de 20.000 euros, el efecto llamada sería brutal. Incluso si se garantiza sólo a los nacionalizados, habría que mirar qué requisitos establece la ley para que los menores accedan a la ciudadanía española de pleno derecho. Pero si la paga no alcanza a los extranjeros (y no podría hacerlo), a la izquierda le costaría justificarlo en términos de política social.

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