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Hacienda, la gran beneficiada de la reforma eléctrica de Soria

El impuesto a la generación de energía eléctrica y el IVA constituyen la única pata de la formación de costes del sistema que la reforma no ajusta.

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El impuesto a la generación de energía eléctrica y el IVA constituyen la única pata de la formación de costes del sistema que la reforma no ajusta.
Cristóbal Montoro, en una imagen de archivo. | EFE

Uno de los principales problemas que presenta la reforma del sector eléctrico que esbozó el pasado viernes José Manuel Soria tras el Consejo de Ministros es el plan para reducir los 26.000 millones de euros de déficit de tarifa acumulados desde 2004. Las medidas adelantadas por el ministro de Industria atacan la generación de nuevo déficit, asumiendo un ajuste de cerca de 4.500 millones de euros para evitar que la deuda siga aumentando. Podríamos decir que Industria quiere poner el contador a cero.

En cambio nada se habló del mix energético que necesita nuestro país ni tampoco del plan de reducción de esos 26.000 millones de euros, cuya sola financiación ya es suficiente para que siga incrementando la cantidad de ese déficit de tarifa cada año.

Así, esta reforma, pactada entre el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal y su hermano gemelo, el director de la oficina económica de Moncloa Álvaro Nadal, establece el reparto de "esfuerzos" para recortar esos 4.500 millones de euros, con el objetivo de que la enorme bola de nieve del déficit, generado principalmente por las primas a las renovables impuestas durante la primera legislatura de Zapatero, deje de crecer.

El reparto

En ese reparto de esfuerzos se ataca la estructura de tarifa y los costes que comprenden la generación del sistema eléctrico. El esquema de formación de costes de los últimos años se divide de la siguiente forma:

  • Un 50% está compuesto por costes del sistema: de este porcentaje, el 32% corresponde a la producción y el 18% a los costes de acceso propios del sistema eléctrico.
  • La otra mitad corresponde a lo que se conoce como "costes ajenos al sistema eléctrico". Por un lado están los costes de acceso ajenos, que alcanzan un 30% del total. Fundamentalmente, corresponde a las primas a las renovables y al pago de los intereses del déficit de tarifa. Los impuestos suponen un 20% aproximadamente.

Con los recortes a las eléctricas tradicionales, las compañías de energías renovables, las distribuidoras y el incremento directo de la factura de la luz, el Ejecutivo pretende atajar esos 4.500 millones de euros al año.

Estas medidas afectan a prácticamente todos los actores del sistema. Por eso, casi nadie se ha quedado contento. Pero hay uno que se salva: Hacienda. Así, de los cuatro elementos fundamentales que componen la formación de costes, sólo hay uno que no se toca en este ajuste, el 20% que corresponde a impuestos. A continuación se detalla la estructura de formación de costes del sistema eléctrico para 2010, según los datos que maneja Iberdrola.

Si Montoro hubiera cedido y accediera a bajar el peso de los impuestos en la factura eléctrica, el coste de producción del sistema hubiera bajado y, por extensión, el déficit tarifario. Esto habría hecho posible reducir la carga sobre el resto de los actores del sistema.

Los impuestos

Como apuntamos, el 20% del coste del sistema corresponde a los impuestos. Si echamos un vistazo a un recibo de la luz, veremos que éste recoge el concepto "impuesto sobre electricidad". Es un tributo que alcanza el 6% sobre el total de la energía consumida y la potencia contratada. Históricamente, este impuesto se introdujo para poder subvencionar la minería del carbón (el rendimiento de dicho impuesto está cedido desde 2001 a las comunidades autónomas).

Además, la electricidad tiene otro gravamen, el del Impuesto del Valor Añadido, y este gravamen no es el que corresponde a los bienes de primera necesidad, sino que tributa con el tipo general del 21%. Un porcentaje, el máximo, que también se aplica sobre el 6% del impuesto eléctrico (por lo que se pagaría dos veces).

Así las cosas, los impuestos son lo único que no se ha tocado de toda la estructura de costes del sistema eléctrico. Se ha reducido de las otras tres partidas, repartiendo el ajuste entre los diferentes actores, pero Hacienda es la única que se mantiene inamovible, convirtiéndose en la única beneficiada de la reforma anunciada por el ministro Soria. Si Montoro decidiera reducir esa parte de la estructura, el déficit de tarifa podría caer hasta un 20%.

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