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Todos pagaremos los mayores impuestos de Sánchez

Es realmente difícil que las miles de grandes empresas que operan en España continúen su actividad como si nada hubiera ocurrido una vez que les suban los impuestos.

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El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez | EFE

El Gobierno socialista prepara la subida y creación de nuevos impuestos, que incrementarían la recaudación tributaria entre 10.000 y 12.000 millones de euros (1% del PIB). Poco más de la mitad de esa cifra saldrá de mayores impuestos a las empresas: una reforma del Impuesto sobre Sociedades y un nuevo tributo a la banca.

Cuando se habla de subir impuestos a los ciudadanos, los socialistas de todos los partidos intentan llevar tranquilidad diciendo que "solo afectará a los ricos". Cuando suben impuestos a las empresas, como ahora, dicen que "solo afectará a las grandes empresas". Solo caben dos alternativas: mienten o desconocen el funcionamiento de la economía. La subida de impuestos, aunque la ingresen las "grandes empresas", la pagará, como siempre, el conjunto de la sociedad. Vemos por qué.

Las empresas de todos los tamaños tienen que ganar dinero (si lo pierden, desaparecen). Cada empresa tiene muchas alternativas para invertir sus recursos: puede ofrecer nuevas mercancías o servicios, mejorar sus procesos, reforzar sus acciones comerciales, etc. Para decidir donde aplica sus limitados recursos, se realizan proyectos de inversión. Son estudios de los que surge cuántas ganancias se obtendrían con cada alternativa.

Supongamos que una empresa estima que puede ganar un 10% anual con un determinado proyecto. Ahora viene el nuevo gobierno socialista y, con su subida de impuestos, rebaja la ganancia estimada del proyecto a 7%. ¿Qué pasaría?

Según el sector, el tamaño de la empresa, la competencia y otras variables, la empresa puede:

  1. Trasladar los mayores impuestos al precio de venta.
  2. Cancelar la inversión.
  3. Realizar la inversión en el exterior.

En el primer caso, la empresa perdería competitividad, por lo que sería más vulnerable a la competencia importada o podría perder mercados, si se tratara de una firma exportadora. La sociedad pagaría los mayores impuestos a través de dos vías: por el mayor precio y por la menor demanda del bien en cuestión. En los otros dos casos (cancelar la inversión o hacerla en el exterior), la sociedad pagaría los mayores impuestos a través de la pérdida de los empleos que se podrían haber creado. De todo lo anterior se desprende que es muy probable que el aumento de la recaudación acabe siendo menor a la esperada.

Un socialista podría responder que lo que acabo de escribir no es relevante porque solo atañe a los nuevos proyectos de inversión, y que es difícil que una empresa detenga un proyecto a medio camino. La verdad es que mencioné el caso de los nuevos proyectos por una cuestión de claridad expositiva. Lo que es realmente difícil es que las miles de grandes empresas que operan en España continúen su actividad como si nada hubiera ocurrido una vez que les suban los impuestos.

Al ver alteradas las previsiones que las llevaron a invertir, las empresas también se defenderán: si pueden, subirán los precios de venta; si no, la menor rentabilidad y competitividad provocadas por los mayores impuestos serían compensadas con reducciones de costes (congelación de salarios, reducción de jornadas y/o de personal, negociación de nuevas condiciones con proveedores, búsqueda de proveedores más baratos, etc.).

Lo relevante de todo esto es que, por una vía u otra, toda la sociedad pagará la subida de impuestos. Por ejemplo, los parados tendrán más difícil salir de esa situación, los autónomos proveedores de grandes empresas encontrarán condiciones más difíciles y ocurrirá lo mismo a las pequeñas empresas proveedoras, que a su vez tendrán que tomar sus medidas defensivas.

Si no se compensan con medidas liberalizadoras (como hacen los países nórdicos, que es lo opuesto a lo que pretende el gobierno socialista), todas las subidas de impuestos hacen que una economía sea menos competitiva. Y eso implica menor actividad y menos empleo de los que se podrían alcanzar con los recursos disponibles. Los socialistas de todos los partidos acusarán a las empresas de "egoístas", "explotadoras" y cosas por el estilo. Pero así como de una pregunta torpe solo puede surgir una respuesta inútil, de una mala política económica solo caben esperar malos resultados.

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