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Daniel Rodríguez Asensio

Draghi aprovecha la torpeza de Sánchez y convierte Italia en el principal almacén europeo de gas

Argelia, sin ninguna duda, intentará rebajar los envíos de gas natural a España en los próximos años mediante acuerdos con otros países.

Argelia, sin ninguna duda, intentará rebajar los envíos de gas natural a España en los próximos años mediante acuerdos con otros países.
Mario Draghi visita Argelia | EFE

De una guerra pocas cosas positivas se pueden sacar. La invasión rusa a Ucrania no es ninguna excepción, aunque deja a España una oportunidad geopolítica envidiable, en tanto en cuanto podía convertirse en uno de los almacenes de gas natural más importantes del Viejo Continente.

Es verdad que nuestro país no tiene capacidad para extraer gas natural. Al menos, no sin acudir a tecnologías denostadas hace décadas por las posiciones políticas más ideologizadas como es el fracking. Pero, aún así, tenemos capacidad para almacenar hasta el 40% del gas que la UE importa de Rusia, siempre y cuando fuéramos capaces de traerlo desde Argelia.

Esta semana, sin embargo, hemos conocido que nuestro socio energético ha preferido llegar a un acuerdo con Italia para aumentar la exportación de gas natural a Europa en lugar de hacerlo a través de España. Concretamente, Argelia se ha comprometido a enviar 9.000 millones de metros cúbicos a través de Italia y a partir de 2023 triplicará el suministro de gas al país transalpino. Además, ha anunciado que ha decidido mantener su precio a todos los clientes… salvo a España. ¿Qué ha podido ocurrir?

Esta situación deriva, en primer lugar (y principalmente) de una política exterior nefasta. El Gobierno de España decidió, en mayo de 2021, acoger en un Hospital de Logroño al líder del Frente Polisario. Esta decisión fue opaca y extraña para todos, pero molestó especialmente a Marruecos, que reaccionó con una oleada de inmigración no vista en décadas. Alguien en Moncloa debió pensar que, apenas un año después, la solución a un movimiento absurdo desde el Ministerio de Exteriores era… otro movimiento absurdo que beneficie al otro bando.

Y así fue como surgió el cambio de postura del Sáhara y, por supuesto, la consiguiente reacción del Frente Polisario de Argelia. No me corresponde a mí hacer juicios de valor sobre la política exterior, pero el impacto sobre el suministro del gas natural a nuestro país era evidente, y tan solo una elevada dependencia y los contratos a largo plazo podían evitar un corte de suministro total.

Lo que no se podía evitar es lo que ha sucedido: Un incremento de precios para España y un cambio de socio estratégico, sencillamente, porque hemos dejado de ser fiables. Y, en el momento en el que un socio deja de ser fiable, pasa a ser un mal necesario del que poco a poco hay que deshacerse. Para los que se pregunten qué es un "mal necesario", recuerden a su dentista: Alguien a quien acuden cuando no tienen otra alternativa, y del que pocas veces guardan un buen recuerdo. Ni usted ni yo podemos prescindir de nuestro dentista, pero Argelia, sin ninguna duda, intentará rebajar los envíos de gas natural a España en los próximos años mediante acuerdos con otros países.

El segundo elemento para explicar la situación de Italia es la capacidad excedentaria de los gasoductos que iban por su territorio. A España, con las infraestructuras necesarias, podían venir 8.000 millones de metros cúbicos más, a Italia, 41.000; y al resto del mundo, 75.000 metros cúbicos. Esto significa que buena parte del pedido que ha formalizado Italia podría haber transcurrido por nuestro país, pero nada más. Y, sobre todo, nada de lo que va a transcurrir en los próximos años.

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Ahora, por supuesto, que nadie piense que se van a construir nuevas infraestructuras por nuestro país para transportar ese gas natural. Ni Argelia, ni probablemente buena parte del panorama político nacional, quieren.

Nuestros políticos están muy preocupados por el medio ambiente. Tanto que se oponen al fracking en territorio patrio mientras disparan las importaciones de gas natural licuado desde Estados Unidos, que se ha convertido en un país exportador de energía gracias a que lleva explotando esta tecnología desde 2008.

Tanto es así que este año, por primera vez, se han convertido en nuestro primer suministrador de gas en 2022 (34% de las importaciones energéticas), a pesar de que su transporte a través de buques metaneros es mucho más caro, mientras que las importaciones de Argelia suponen el 24% del gas natural en España y está dejando de enviar buques metaneros en nuestro país.

Ahora vienen meses de cierta estabilidad en los mercados energéticos. El invierno poco a poco va quedando atrás, y eso significa menos consumo de gas natural para las calefacciones. Además, se acercan los meses de más sol y aire y, por consiguiente, las necesidades de gas natural para las centrales de ciclo combinado también se reducen. Pero que nadie se confunda: Esto es cíclico y, sobre todo, los precios van a continuar siendo notablemente más elevados que antes de esta crisis. Todo lo anterior sin tener en cuenta el encarecimiento progresivo al que nos veremos sometidos los españoles como consecuencia de las nefastas decisiones de política exterior de nuestro Gobierno.

Ni la evolución de los precios ni la situación de los mercados energéticos son consecuencia de elementos ajenos a nuestra política nacional. Ahí están las comparativas con otros países y, sobre todo, las decisiones que están tomando agentes relevantes en el nuevo contexto internacional. Pero mientras continuemos partiendo de diagnósticos erróneos seguiremos tomando decisiones que nos relegan al vagón de cola internacional en materia económica y, por tanto, de relevancia mundial. Esto, por no hablar de las dificultades que nos esperan a los ciudadanos de a pie. Este año, por inesperado, el suministro de gas y electricidad estaban garantizados, aunque más caros. Tengo mis dudas de lo que va a ocurrir a partir del año que viene, especialmente si seguimos así.

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