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Sánchez da poder a Puigdemont para retorcer las balanzas fiscales y negar que Madrid aporta el triple que Cataluña

Las últimas balanzas fiscales mostraban a Madrid como la mayor aportante y eso, los separatistas, quieren borrarlo.

Las últimas balanzas fiscales mostraban a Madrid como la mayor aportante y eso, los separatistas, quieren borrarlo.
Un nuevo gol metido a Pedro Sánchez en una portería llamada España entera | Europa Press

Junts ha dejado pasar dos decretos del Gobierno a cambio de dos nuevos mordiscos muy sensibles. El primero es el control de las competencias en materia de inmigración, lo cual entra en una muy delicada cuestión sobre una de las competencias sagradas de las naciones: el control de las fronteras. El segundo mordisco es económico, para no variar: publicar unas nuevas balanzas fiscales. Y cuidado también con este segundo precio logrado por los golpistas de Junts. Se trata del cálculo que plasma cuánto aporta cada región al conjunto del Estado y cuánto recibe. El problema es que no existe una metodología de las balanzas y la flexibilidad para retorcer el cálculo es máximo.

Las últimas balanzas plasmaron la aportación de Madrid por un volumen triple de la contribución de Cataluña. Y Puigdemont ha arrancado a Sánchez el poder para retorcer las balanzas fiscales hasta que dibujen el cuadro que quieren los separatistas. El que quieren y el que justifique un auténtico atraco a los recursos del Estado. O, dicho de otra manera, a los recursos de Madrid que, eximida Cataluña, quedaría como el único apostante neto al sistema de solidaridad.

Junts no tardó este pasado miércoles en lanzar a sus equipos a un comunicado urgente celebrando el logro y el nuevo gol metido a Pedro Sánchez en una portería llamada España entera. "Junts per Catalunya se ha abstenido en la votación de los reales decretos del Gobierno español después de llegar un acuerdo para mejorar el autogobierno y las condiciones de vida de los catalanes", señalaba ese comunicado.

Entre estas medidas destacan la delegación de las competencias sobre inmigración a la Generalidad, "mediante la vía del artículo 150.2 de la Constitución española a través de una ley orgánica específica para Cataluña", añadía el texto. "La delegación de esta competencia irá acompañada de los recursos necesarios y permitirá a Cataluña realizar una política integral, para que sea el Gobierno y el Parlamento de Cataluña quienes determinen una política propia, adecuada a las necesidades ya la realidad de nuestro país", explicaba Junts.

Pero el mensaje continuaba: "Otros temas pactados son la publicación inmediata de los datos oficiales para calcular las balanzas fiscales" y la "reforma de la ley de sociedades de capital mediante Consejo de Ministros para revertir el RD del PP en 2017 y que las empresas puedan volver a Cataluña". Además, "se reconocen los derechos históricos de Cataluña en materia de régimen local".

Pues bien, sólo por la parte de las balanzas fiscales, lo pactado realmente es la negación de la realidad para preparar un desembolso masivo de fondos a Cataluña. Uno más.

Un documento del propio Ministerio de Hacienda elaborado en 2018 señalaba el enorme problema existente con las balanzas fiscales porque no existe una metodología única de elaboración ni, por lo tanto, un resultado objetivo único.

Hacienda definía ahí las balanzas fiscales como un "instrumento de información económica que imputa territorialmente los ingresos y gastos del sector público en un periodo de tiempo y calcula el saldo fiscal resultante en cada territorio". De ese modo, las balanzas, "proporcionan los flujos fiscales interterritoriales y el saldo fiscal territorial -la diferencia entre los ingresos y los gastos imputados en cada territorio-". Pero el propio informe alertaba de que el "análisis es técnicamente difícil": "No existe una metodología única (dos metodologías). Dificultades metodológicas que no se pueden subsanar. Disparidad de resultados por diversidad de criterios.

No se puede trasladar al debate de la financiación autonómica. No refleja la equidad porque sólo constata actuaciones de la administración central. No refleja la eficiencia porque las regiones de renta alta suelen presentar saldos positivos en su balanza comercial interior". Rotundo. Pero ahora, por lo visto, eso da igual. Porque lo ha pedido Carles Puigdemont.

El documento detallaba las "dos metodologías: "Carga-beneficio (c-b) y Flujo monetario (fm)". Y alertaba, de hecho, de que "la publicación de las balanzas fiscales es un fenómeno singular en el contexto internacional. Desde 1960, ha habido 36 estimaciones de balanzas fiscales". Nunca con resultados iguales.

Es más, el documento alertaba de que hay parámetros insalvables por pura lógica: "Las CCAA con mayor renta per cápita son las que tienen déficit fiscal y aquellas con menor renta per cápita aportan menos. Es lo que cabe esperar de un sistema fiscal progresivo y de una correcta redistribución de la renta a través del gasto público. Las cuatro CCAA con régimen general que tienen mayor renta per cápita son las que más contribuyen. Las CCAA con menor renta per cápita coinciden con las que obtienen superávit fiscal. El Sector Público Estatal contribuye decisivamente a una distribución de la renta personal y territorial más equitativa". Y todo ello jugará a favor de Puigdemont ante la opinión pública.

Pero, pese a todo ello, las últimas balanzas fiscales -pedidas ya entonces por los separatistas- no han sido del pleno agrado de Junts o ERC. Y es que mostraban a Madrid como la mayor aportante, por el triple que Cataluña. Y eso, los separatistas, quieren borrarlo del cálculo en las nuevas balanzas: las suyas pactadas con Sánchez.

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