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Pedro Pablo Valero

El "terrorismo financiero" es la alta inflación y no la subida de tipos

El keynesianismo extremo, dominante en la economía del actual siglo, está incentivando desde nuestras autoridades el gasto y el endeudamiento, castigando el ahorro.

El keynesianismo extremo, dominante en la economía del actual siglo, está incentivando desde nuestras autoridades el gasto y el endeudamiento, castigando el ahorro.
Nuestras autoridades políticas y financieras incentivan el endeudamiento y castigan el ahorro. | Europa Press

La subida de los tipos de los créditos, y especialmente la del Euríbor, es muy notable este año. De apenas pagar intereses por una hipoteca a tipo variable en enero de este año, se ha pasado a abonar, sumando el diferencial, más de un 3%. No es que sean unos niveles históricamente muy altos, desde hace años las contratadas a tipo fijo son las mayoritarias y todo apunta a que están muy cerca de su tope y, por lo tanto, la próxima revisión, la de 2023, tiene muchas posibilidades de ser más baja. Pero es cierto que aumenta notablemente la cuota de las hipotecas de millones de familias.

Siendo una mala noticia, quizás se esté magnificando demasiado, y se está utilizando políticamente para echar las culpas tanto a los bancos (que no la tienen en absoluto, y además ya se han abierto a ayudar a los deudores más necesitados) como al BCE. Incluso desde afines al "podemismo" se llama "terrorismo financiero" a unas subidas de tipos de interés, no sólo modestas y tardías, sino además menos agresivas que las de otros bancos centrales.

Una aberración financiera

Lo más extraño del caso es que los tipos de interés negativos, una auténtica aberración financiera, o las compras de deuda pública y privada (a pesar de que los estatutos de BCE prohíben financiar a estados), y responsables en gran medida de que ahora se tengan que tomar medidas en sentido contrario, no les parecían mal. ¿Desde cuándo unos tipos al 2% con un IPC interanual del 10% (la inflación de la eurozona es del 9,9%) son una política monetaria terrorista? Más bien al contrario, en realidad unos tipos de interés neutros deberían equipararse con el IPC. Y como no se hace, la política de BCE sigue siendo expansiva, ya que los tipos de interés reales siguen siendo muy negativos (+2%-10%=-8%) y además se niega a reducir su balance como ya está haciendo la Fed.

En cualquier caso, lo relevante es que se ponga tanto foco en la minoría de hipotecados a tipo variable que realmente tendrán dificultades para poder abonar esa mayor cuota hipotecaria los próximos meses, cuando es muchísimo más grave la subida de precios. Un ciudadano de la Eurozona ha visto mermada en un año su capacidad de compra en un 10%, su poder adquisitivo se ha reducido de un modo alarmante, y eso sí que es especialmente relevante para el 100% de las personas.

Y, por supuesto, si lo miramos desde una óptica de crítica social, parece peor que alguien con pocos recursos tenga menor capacidad de compra a que se encarezca algo que lleva más de seis años a unos tipos de interés que ni siquiera habríamos sido capaces de soñar antes, especialmente cuando en 2008 el Euribor llegó a superar el 6%. Y de eso son testigos todos los que tienen una cierta edad y han tenido una hipoteca alguna vez.

Keynesianismo extremo

Y hay otro factor más, que personalmente ya me cansa, que es el castigo sistemático que sufre el ahorrador respecto al que se endeuda. Si durante años hasta la renta fija apenas ofrecía rentabilidad, e incluso tipos negativos, ahora que suben los tipos, debido a la inflación, la situación incluso ha empeorado. Si con tipos al 0% se perdía el 1% que subía el IPC, ahora con tipos al 2%, la pérdida, como comenté antes, es del 8%. Para colmo, no hay alternativas puesto que tanto la renta fija como la variable llevan un año horrible. Es decir, al que tiene cien mil euros ahorrados, si ha tenido la suerte de dejarlos sin invertir porque en ese caso su resultado sería probablemente peor, lleva recibiendo el último año un 0% de intereses en el banco, y en la práctica puede comprar, de media, un 10% menos de lo que podía hace 12 meses. Esto es como decir que tiene diez mil euros menos de riqueza, que es una cifra bastante más elevada que la que debe pagar de más alguien con una hipoteca de cien mil euros.

El mal entendido keynesianismo extremo, dominante en la economía del actual siglo, está incentivando desde nuestras autoridades políticas y financieras el gasto y el endeudamiento, castigando el ahorro. De este modo suben los PIBs, incluso se consiguen buenas cifras de empleo, porque no para de subir el consumo. ¿Cuál es la trampa? Que si para consumir debemos endeudarnos (y el mundo cada vez está más y más endeudado), esto es pan para hoy y hambre para mañana, porque gastar hoy un dinero del futuro, es una garantía de un peor futuro. Desincentivar el ahorro es un grave error, y además provoca que, ante la falta de alternativas, se tomen más riesgos, algo que creo explica los niveles alcanzados en este ciclo por algunos activos como el Nasdaq o las criptomonedas. Cuanto más se hinche una burbuja, más riesgo existe de que estalle y en su implosión pueda provocar una crisis financiera.

Además de todo esto, castigar al que ahorra y primar al que consume, incluso sin tener suficiente dinero para ello, no deja de ser un mensaje anti ecologista, en manos de los mismos que dicen estar muy preocupados por el bienestar del planeta. Nada es mejor para el medio ambiente que la austeridad, incluso es lo que defienden los radicales que apoyan el decrecimiento. Pues que se aclaren, porque si lo que quieren es que no ahorremos y nos gastemos todo, porque financieramente no hay otra alternativa, la inflación no bajará y, según ellos mismos, dañaremos al planeta. Aunque pedir coherencia a algunos supongo que es como predicar en el desierto a la arena…

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