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Daniel Rodríguez Asensio

España se derrumba: las alertas macro y la lenta agonía hacia la estanflación

La inflación va a seguir alta y, junto con las subidas de impuestos, mermará aún más el poder adquisitivo de las familias y la competitividad empresarial.

La inflación va a seguir alta y, junto con las subidas de impuestos, mermará aún más el poder adquisitivo de las familias y la competitividad empresarial.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez participa en un acto sobre | EFE

Lo peor de repetir una falacia muchas veces es que tú mismo acabas siendo tu propia víctima. España lleva necesitando una terapia de choque desde hace muchos meses y, sin embargo, el Gobierno dedica muchos más esfuerzos a lanzar mensajes triunfalistas con un fuerte componente electoral que a solucionar los evidentes problemas que tiene el país.

Esta semana ha tenido un componente económico muy fuerte en España. El FMI ha hecho público su informe de perspectivas económicas, hemos conocido la EPA, y el INE ha publicado el primer avance de crecimiento del PIB para 2021. Desafortunadamente, en ninguno de los tres casos hemos tenido buenas noticias, por muchos que algunos se empeñen en alardear lo contrario. Analicemos por partes:

El Covid permite maquillar la precariedad

Para el Gobierno de España que el Covid 19 siga entre nosotros es una bendición. Desde el punto de vista económico, permite mantener unas cifras aparentemente positivas de empleo gracias a:

  • Servidores públicos contratados de forma temporal para poder capear la pandemia (profesores y sanitarios, fundamentalmente)
  • Hay toda una bolsa de empleo temporal que entra y sale del mercado laboral como consecuencia de las bajas por Covid19, pero que suman como cotizados (para el caso de la seguridad social) y ocupados (para el caso de la EPA).

¿En qué me baso para hacer semejantes afirmaciones? Sencillamente, en los datos:

El empleo privado no ha recuperado los niveles prepandemia. Hay 95.000 asalariados menos en el sector privado que hace 2 años, y si añadimos los autónomos (trabajadores por cuenta propia) tampoco se recuperan los niveles pre-crisis en el sector privado.

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Por otra parte, las horas efectivas trabajadas continúan estando un 2,5% por debajo de los niveles prepandemia, y si eliminamos el efecto del sector público esta distancia se agranda hasta superar el 4%. También, aún hay 3,8 millones de trabajadores que no han trabajado durante la semana de referencia de la encuesta. El INE dice que son vacaciones, pero... ¿Es que los años anteriores no ha habido vacaciones? Es la segunda cifra más alta desde que estalló la pandemia.

Como también debemos tener en cuenta que la reducción del paro (127.000 personas) es muy discreta desde un punto de vista histórico. Tanto es así que durante el último período de recuperación económica (2015-2018) la reducción fue mayor.

Y, por último, debemos tener en cuenta que ha habido casi 700.000 personas que han salido del mercado laboral en el último trimestre, frente a los 570.000 que han entrado.

En definitiva, los datos de la EPA no son tan buenos como nos hacen creer, están muy maquillados e inflados con empleo público, y, aún así, tenemos una tasa de paro inaceptablemente alta. Si midiéramos esta variable como en Estados Unidos llegaría al 22%. Vean este gráfico del Profesor Felgueroso, investigador de FEDEA.

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Las cifras macro ya nos despiertan de la ensoñación

Tras la segunda mayor caída de toda la OCDE en 2020 (nuestro PIB cayó un -10,8%), España ha registrado en 2021 una tímida recuperación en 2021… del 5%. España no sólo fue el país que peor gestionó la crisis, sino que también está siendo uno de los que peor está gestionando la recuperación económica de toda Europa.

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Sin duda, un dato muy débil que, además, hay que ponerlo en el contexto del mayor programa de estímulos de nuestra historia reciente.

Para superar la pandemia del Covid 19 nuestro país se ha tenido que endeudar por una cuantía que asciende a casi 240.000 millones de euros hasta noviembre (último dato conocido). Y, sin embargo, el PIB apenas ha crecido en 4.000 millones de euros en los últimos 2 años.

Lo diré de otra manera: Para recuperar los niveles de PIB previos a la crisis hemos necesitado incrementar nuestro endeudamiento un 20%. Por cada euro de riqueza que hemos generado en los últimos 2 años hemos tenido que asumir 60 de deuda pública.

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El PIB del gráfico anterior, además, está adulterado por el efecto de los precios: Con una inflación del 3% como la que ha vivido España el PIB a precios corrientes difiere notablemente al que observamos si eliminamos este efecto de la subida de precios.

Tanto es así que si hacemos la comparativa del PIB a precios constantes (es decir, eliminando el efecto de los precios) la realidad es que ni tan siquiera hemos recuperado los niveles de riqueza previos a la crisis. Aún estamos un 4% de los niveles registrados hace dos años.

El FMI: Nuevo jarro de agua fría para 2022

Ni el FMI ni ninguna institución supranacional se caracteriza por ser demasiado optimista en sus previsiones de crecimiento. Y, sin embargo, esta semana nuestro país ha registrado una de las revisiones a la baja más severas de todas las economías desarrolladas en las estimaciones de crecimiento. ¿2022 va a ser el año de la recuperación definitiva para España? Difícilmente podemos concluir eso, teniendo en cuenta que para este año esta organización cifra en un 5,8% la tasa de crecimiento interanual.

Debemos recordar que este mismo organismo decía en octubre que para 2022 íbamos a crecer un 6,4% y el Gobierno mantiene en sus previsiones un 7%. Incluso si ninguno de los riesgos a la baja se materializa, con el dato de crecimiento trimestral del consumo de los hogares que publicó ayer el INE (-1,2% con respecto al tercer trimestre de 2021) ya es suficiente para darse cuenta de que la demanda doméstica nacional está gripada, y en 2022 va a ser muy difícil mantener las cifras macroeconómicas dopadas un año más con recursos públicos.

Además, la inflación va a seguir entre nosotros y, junto con las subidas de impuestos, va a mermar aún más la capacidad adquisitiva de las familias y la competitividad de las empresas.

Ninguno de los datos que vamos conociendo es positivo para la economía española. Tampoco hay ninguna razón para pensar en un cambio de tendencia, y sí que hay motivos de sobra para dibujar un escenario de lenta agonía hacia la estanflación, e incluso para que algunos de los riesgos sistémicos (crisis financiera, crisis de deuda, etc.) estallen durante este año.

Sin un diagnóstico adecuado es imposible aplicar el tratamiento necesario. Cuanto más tarde en aprenderlo el Gobierno, más lo pagaremos usted y yo.

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