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Scott Hodge: "Madrid debe apostar fuerte, aliarse con Andalucía y seguir bajando impuestos"

El presidente de la Tax Foundation visita España para animar a los gobiernos regionales a bajar tributos y plantar cara a Pedro Sánchez.

El presidente de la Tax Foundation visita España para animar a los gobiernos regionales a bajar tributos y plantar cara a Pedro Sánchez.
Scott Hodge, presidente de la Tax Foundation | Tax Foundation

Scott Hodge es el presidente de la Tax Foundation, uno de los centros de estudios más influyentes de Estados Unidos. Su trabajo en el ámbito de las reformas fiscales es tremendamente influyente, hasta el punto de que las intensas rebajas de impuestos aprobadas por Donald Trump se explica, en gran medida, por la influencia de la organización que dirige.

Esta semana, Hodge ha visitado España de la mano de la Fundación para el Avance de la Libertad, que acaba de publicar su estudio anual sobre la competitividad fiscal de las comunidades autónomas. Libre Mercado informó en su momento de dicho trabajo, en el que se pone de manifiesto que el atractivo tributario de Cataluña se sitúa ya un 40% por debajo de Madrid.

En conversación con Libre Mercado, Hodge admite su sorpresa con las continuas subidas de impuestos que se están aprobando en nuestro país: "en España, me llama la atención que se estén produciendo nuevos deterioros en una competitividad fiscal que ya de por sí era muy baja. Si comparamos los resultados de toda la OCDE, es evidente que vuestro país está experimentando una caída continuada en su nivel de atractivo tributario. La economía está lidiando con problemas muy serios: la pandemia tuvo un impacto muy fuerte, el desempleo sigue siendo muy alto y la inflación está en tasas de doble dígito. Sin embargo, se siguen creando nuevos tributos, se siguen subiendo los impuestos preexistentes y se sigue insistiendo en mantener gravámenes obsoletos como el de Patrimonio".

De igual modo, Hodge saluda las acciones de gobiernos como los de la Comunidad de Madrid o la Junta de Andalucía, donde se están tomando medidas para reducir la presión fiscal con fuerza: "creo que es muy prometedor que haya tanta competencia fiscal entre las comunidades autónomas. Esto indica que publicar un estudio regional como hace la Fundación para el Avance de la Libertad ayuda a generar dinámicas positivas, con gobiernos autonómicos que se esfuerzan por ser más atractivos dentro de España".

En su país, Estados Unidos, el presidente de la Tax Foundation se encuentra también con algunos territorios que están haciendo lo que pueden para compensar las subidas impositivas que defiende la Administración Biden: "por ejemplo, en los dos últimos años hay doce Estados que han bajado su IRPF, su recargo de Sociedades o ambos tributos a la vez. En muchos casos, además, se está adoptando por introducir una tarifa plana, sin progresividad ni tramos diferenciados. Esto demuestra que hay una voluntad firme de atraer capital, actividad empresarial y trabajadores, amortiguando en lo posible las decisiones del gobierno federal".

Hodge cree que la imposición progresiva "es muy dañina para el crecimiento económico. Cuanto más se castiga a los ricos, más se resiente el conjunto de la actividad. Y el hecho de que los tramos superiores del IRPF golpeen a personas que ni siquiera son ricos, sino solo gente que gana más que la media, afecta muy negativamente a toda la economía y a la sociedad".

Además, Hodge advierte de que estas medidas no logran los recursos perseguidos: "tras la pandemia del coronavirus, resulta muy evidente que la gente puede trabajar en remoto con más facilidad y, por eso, o se ajustan las normas fiscales, o los trabajadores más dinámicos desplazan sus rentas hacia otros territorios o países donde el tratamiento es más favorable".

En clave global, cree que "hemos tenido la suerte de que Polonia y Hungría pongan freno a la armonización del Impuesto de Sociedades. Su veto en Europa ha enviado una señal fuerte a Estados Unidos y ha puesto de manifiesto que no se puede aprobar algo así como un rodillo. Es fundamental que este proyecto tan negativo caiga por su propio peso. Creo que muchos gobiernos se empiezan a dar cuenta de que este camino es erróneo. Al final, todo esto del impuesto global a las empresas acabará siendo como las cumbres climáticas, mucho ruido y pocas nueces".

Volviendo a nuestro país, el estadounidense demuestra ser un buen conocedor de lo que está pasando en el mapa regional: "creo que Madrid tiene que apostar fuerte por su alianza con Andalucía y seguir bajando impuestos. Son regiones de mucho peso que tienen que responsabilizarse de la importancia que es defender su modelo económico de los ataques que está impulsando el gobierno nacional. Deben reivindicar sus competencias y su derecho a perseguir una política económica propia y diferenciada. Y su ejemplo será seguido por muchos otros territorios, como ya está ocurriendo".

Se le abren los ojos cuando le planteo la posibilidad de que Madrid esquive el nuevo Impuesto de Solidaridad sobre las Grandes Fortunas a base de recuperar Patrimonio, lo que anularía la vigencia de dicho tributo en Madrid y Andalucía, y bonificarlo al 100% en su IRPF autonómico, para así mantener la exención vigente hasta ahora: "es una idea innovadora y, puesto que el gobierno nacional sigue insistiendo en la armonización, hace falta ser creativos e intentar buscar soluciones. Pero lo que está claro es que, para Madrid, Andalucía y toda España, la armonización fiscal y las subidas de impuestos que se están aprobando son muy dañinas. Lo ideal sería que confluyese una política de competitividad fiscal a todos los niveles: gobierno central y gobiernos regionales".

Pasamos después a dialogar sobre los impuestos empresariales que ha anunciado Pedro Sánchez en los últimos años. Hodge tiene claro que quienes pagarán el pato no son las grandes compañías, sino todos nosotros: "en última instancia, los impuestos siempre recaen en la gente. Los cigarrillos no pagan impuestos: los pagan los fumadores. Las casas no pagan IBI: lo pagan los propietarios. Y las empresas no pagan impuestos: los pagan sus consumidores, trabajadores y accionistas, que soportan el coste de una forma u otra, en forma de precios altos, sueldos bajos y retribuciones menguantes".

Refiriéndose a la crisis económica, el presidente de la Tax Foundation niega que bajar impuestos exacerbe la inflación y, de hecho, defiende que puede ser una forma muy eficaz de reducirla: "los impuestos no solo no tienen por qué generar más inflación, sino que pueden mitigarla al generar más oferta en la economía. Los bancos centrales y algunos gobiernos están aplicando medidas orientadas a enfriar la actividad y cortar la demanda. En Estados Unidos, en la década de 1980, la FED subió los tipos de interés, pero también se aplicaron grandes rebajas de impuestos para compensar los efectos severos del endurecimiento monetario. No se puede ignorar lo segundo, no se puede actuar solo por el lado de la demanda, porque por esa vía se estanca la economía, se frena la actividad, se enfría la creación de empleo…".

Por último, no me puedo resistir a preguntarle por lo que está pasando en Reino Unido, donde el gobierno británico está siguiendo una política fiscal muy errática, anunciando rebajas de impuestos pero también aumentos del gasto. Su agenda ha sido muy criticada, no siempre por las razones apropiadas. Esto es lo que piensa Hodge al respecto: "creo que Liz Truss iba por buen camino en la medida en que estaba intentando estimular la economía por el lado de la oferta, a base de reducir las presiones por el lado de la demanda y de fortalecer la posición financiera de consumidores y empresarios. No era una rebaja tan grande, sino la cancelación de subidas que habían sido aprobadas por otros gobiernos y que iban a afectar al Impuesto de Sociedades y a las cotizaciones sociales. La idea era buena, pero desafortunadamente no supo comunicar la filosofía subyacente que justificaba aquella apuesta. Por supuesto, los defensores del statu quo se han movido con agresividad, porque quieren que el Estado siga creciendo, que los impuestos sigan siendo altos y que la economía siga capturada y no liberalizada. Como liberales, tenemos que redoblar nuestros esfuerzos, porque en Reino Unido ha quedado claro que lidiamos con oposición: Pero en el caso británico también han influido otras cuestiones, como los continuos cambios de liderazgo en el Partido Conservador".

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