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Los dos años de Oughourlian en Prisa: la compañía se despeña un 64% y la deuda roza los 1.000 millones

Desde que Oughourlian se hizo cargo de la presidencia de Prisa la acción se ha desplomado en Bolsa y la deuda roza los 1.000 millones.

Desde que Oughourlian se hizo cargo de la presidencia de Prisa la acción se ha desplomado en Bolsa y la deuda roza los 1.000 millones.
Joseph Oughourlian | archivo

Prisa continúa este 2023 su particular via crucis bajo el signo del bono basura en los distintos rankings de las agencias de calificación y con el escrutinio de Moncloa, hasta ahora su principal valedora, pero que no está dispuesta a que Vivendi, uno de los socios de referencia del dueño de El País y La Ser, se haga con el control de la compañía. Y eso que se antoja casi el único asidero que garantice algo de estabilidad en las cuentas a corto y medio plazo.

Esta semana se cumplen dos años desde el nombramiento de Joseph Oughourlian, presidente de Amber Capital, como presidente de Prisa.

¿Y qué ha pasado con Prisa en los dos últimos años? Lo cierto es que el balance de Oughourlian en estos dos años al frente no parece demasiado aseado. Cuando el mandamás de Amber Capital accedió a la presidencia de Prisa, la compañía cotizaba cerca del euro por acción. Ahora, dos años después lucha por mantenerse en el entorno de los 30 céntimos. El 17 de febrero de 2021, apenas una semana antes de su entrada en la presidencia, Prisa capitalizaba 709 millones de euros. Hoy vale en bolsa 249 millones.

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En dos años, ha caído cerca de un 65% el valor de la compañía. En cambio, la deuda se ha disparado. El total de pasivos de Prisa asciende a 1435 millones, de los que 928 son deudas con entidades de crédito y otros pasivos financieros. Y eso, después de aliviar parte de esa deuda vinculada al euríbor y cuyo servicio se había disparado en este último año hasta el 11%.

Las dificultades financieras de la compañía han empujado a su presidente Oughourlian a tratar de buscar distintas soluciones, que a lo largo de estos años han pasado por aportaciones de capital de su fondo Amber Capital, de su propio bolsillo y de búsqueda de soluciones algo más complejas. La primera de esas soluciones, que además se promocionó desde el Gobierno, fue el asalto a Indra. Amber Capital, sin tener el capital suficiente para controlar Indra y sin lanzar OPA, se puso de acuerdo con el Gobierno a través de la Sociedad de Participaciones Industriales, SEPI, y con la vasca SAPA, para asaltar Indra en la Junta de Accionistas del pasado mes de junio, haciendo caer a los consejeros independientes.

Poco después de aquella operación, que dio a Amber el poder en Indra, Oughourlian llegó a sugerir que quería trocear el gigante industrial y de defensa español en los negocios de ingeniería y tecnología por un lado y defensa por otro.

Pero el escándalo que supondría trocear Indra parece mantener a Oughourlian todavía alejado de esta posibilidad para tratar de reflotar Prisa.

En este último año, el empresario de origen armenio ha tratado de buscar alianzas en Mediaset y también en Atresmedia para sanear las cuentas de Prisa y así poder reflotarlas pero bajo un curioso acuerdo: habría ofrecido a ambos grupos acuerdos de fusión para recibir la inyección de capital, pero dirigir el conglomerado resultante. En ambas ocasiones las intentonas fracasaron.

Lo cierto es que los problemas financieros de Prisa han terminado por agotar a sus socios en Amber Capital, quienes habrían presionado a Oughourlian para que dé la espalda a Sánchez, convencidos de que, de no hacerlo, Sánchez les traicionará después de las elecciones.

Los problemas crecen en Prisa

Pero después de todos estos problemas, Oughourlian encontró una solución que apaciguaría las críticas internas en Amber y la situación de Prisa, una emisión de bonos para salvar un paquete de deuda vinculada al euríbor y que estaba comprometiendo la liquidez de Prisa. Una emisión de bonos convertibles a un interés muy bajo (del 1%) y que sería convertido en acciones obligatoriamente a los 5 años. Finalmente, fue una ampliación de capital en diferido en buena parte suscrita por el socio francés, Vivendi, que no es del agrado de Presidencia del Gobierno.

Vivendi podría ampliar su influencia en la compañía cuando convierta su paquete de deuda en acciones. Así, se haría realidad la ambición de Vivendi de convertir Prisa en su plataforma de aterrizaje en España. Al ser Vivendi un grupo de comunicación vinculado a la derecha francesa, Sánchez estaría temiendo un giro ideológico en caso de llegar a España a través de Prisa, lo que no está dispuesto a permitir, según nos cuentan fuentes de la propia Prisa.

Las mismas fuentes insinúan que Oughourlian y Amber Capital comienzan a estar cansados de una compañía que les ha dado más dolores de cabeza que otra cosa. Además de una exposición pública que ha llegado a destapar las ventajas fiscales de las que disfruta Joseph Oughourlian.

El empresario armenio, tal y como contó Libre Mercado, al menos podrá estar satisfecho de tener una optimización fiscal tan importante como que sólo tributa por el 0,6%, según el depósito de cuentas de 2021 de Amber Capital.

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